domingo, julio 13, 2008

Ongi etorri, Mister Waits

Del Diario Vasco de ayer

Ongi etorri, Mister Waits

El músico norteamericano inicia esta tarde en el Kursaal su gira europea después de una intensa semana de turismo y gastronomía donostiarras


DV. Tom Waits llegó a San Sebastián siendo una leyenda y se irá de Donostia generando muchas leyendas. Waits está citado a las nueve y media de la noche de hoy en el escenario del Kursaal para un concierto que abrirá la gira europea denominada Glitter and Doom. Casi 1.800 espectadores pagaron hace meses sus entradas para disfrutar de la magia del artista que muchos consideran como una de las voces más influyentes de la música del último medio siglo del rock. Pero a la vez, Waits ha disfrutado en la última semana de Donostia como un turista acompañado de su familia y ha generado un largo anecdotario.

¿La última anécdota? El jueves por la noche Waits cenó en el restaurante Rekondo acompañado de su mujer y de dos personas más. Comieron en un comedor privado, descubrió eso que llamó como «el dulce picor de las guindillas» y dio buena cuenta de un largo menú aunque su esposa, Katleen Brenan, coautora y productora de algunos de sus discos más recientes, optó por su vena vegetariana y se contuvo. Luego sus dos amigos se interesaron por la enorme bodega de Rekondo pero Waits se mantuvo en la mesa con aire concentrado, según afirman quienes le vieron.

El músico pensaba quizás en su cita de hoy. Y es que Waits ha combinado música y ocio en su estancia donostiarra acompañado de sus hijos. Al llegar pidió poder acceder a un estudio de grabación y ha ensayado algunas de sus canciones al mismo tiempo que disfrutaba de las bondades de la gastronomía local. Ha estado en el Kursaal ensayando el concierto de esta noche pero también ha realizado una intensa ruta gastronómica que le hubiera servido para confeccionar la versión donostiarra de su propia Guía Michelin.

Los fogones de Tom
Cenó en Arzak, comió en Akelarre, otra noché cenó en Rekondo... Ha probado la cocina del San Sebastián más clásico y la oferta de la Donostia más moderna. En el restaurante del alto de Miracruz hasta desgranó un conato de poesía con un hermoso dibujo que ya reprodujo este periódico en la edición del pasado jueves.

Pero junto a a su ruta gastronómica Tom Waits ha protagonizado no pocas anécdotas en su periplo donostiarra, que ha tenido su base en el hotel María Cristina. El martes Waits fue visto haciendo shopping por la Avenida de la Libertad y calles adyacentes. Entró en la peluquería Fresh de la Avenida con la intención de cortarse el pelo: le citaron para más tarde y al final pidió un corte «a lo Tom Waits» ante el asombro del peluqoero.

Ha sido visto disfrutando de los pintxos por la Parte Vieja (aseguran que estuvo en la Cuchara de San Telmo) y en el Kursaal con sus fieles músicos ultimando los detalles del concierto de esta noche. Y a la vez, una semana de estancia da para mucho: la centralita de este periódico ha registrado no pocas llamadas desde numerosos puntos de la ciudad donde se vio a Waits. ¿Cuáles son reales y cuáles imaginarias? Algunos testigos aseguran que ayer se le vió en un balcón de Pamplona viendo el encierro desde primera fila. Esa escapada sanferminera y una visita al Guggenheim son dos de las visitas que estaban subrayadas en rojo en su agenda vasca.

Maquinaria del concierto
Todo eso es ya historia. Lo importante a partir de hoy es el concierto que ofrece esta tarde en el auditorio donostiarra. Tom Waits es un músico profesional de larga trayectoria: no pide deseos excéntricos para su camerino sino que todo funcione. Quienes han estado a su lado estos días aseguran que el músico está especialmente preocupado para que la maquinaria artística ruede como un reloj.

A las nueve y media de la noche comienza el concierto. Quienes compraron las entradas por teléfono pueden canjearlas desde las diez de la mañana hasta las nueve de la noche previa presentación del DNI. Tras el estreno de hoy el tour español continúa con dos conciertos en Barcelona y después espera un escogido tour europeo. Para afrontarlo el músico de la voz rasgada, el último poeta del blues, el underground que hoy frecuenta las estrellas Michelin, ha cargado pilas en Donostia. Disfruten los afortunados

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