domingo, julio 13, 2008

La elegía del volcán: Tom Waits

Artículo de Carlos Boyero en El País del viernes pasado.

El autor californiano de 'Rain dogs' llega por fin a España - Su esperada presencia evoca las grandes actuaciones de bandas y solistas legendarios en nuestro país

Percibo la vejez porque los recuerdos se difuminan, confundes fechas, sientes conveniente distancia ante recuerdos imborrables, te duelen las partes con las que siempre has jugado (lo decía el sabio Leonard Cohen), embelleces los recuerdos porque tal vez sean lo único que te ayudará a sobrevivir al invierno, te ha llegado la información en medio de un pavoroso insomnio (gracias, Martin Amis) de que la muerte ya no es un coqueto y prestigioso juego de adolescencia ilustrada o tibiamente kamikaze. Esta ahí, se está zampando por múltiples razones biológicas, accidentales, inevitables o vocacionales a los que siempre tuviste cerca, a los que perdiste de vista aunque existiera algo muy fuerte, a los que dejaste, a los que te dejaron, a los que os dejasteis, a esas malditas sensaciones asociadas a la pérdida, la traición y el abandono.

Y relaciono mi vida, como otros lo hacen por razones infinitamente más lógicas y humanas, como el siempre mágico nacimiento de los hijos o la certidumbre de que encontraste definitivamente tu refugio, con los mercaderes mundiales de fútbol y con la mitológica presencia en vivo y en directo de gente que hacía música maravillosa en vinilo, en ese formato tan imperfecto como vital que los fenicios de la industria discográfica nos exigieron que desterráramos, en nombre de una cosita tan irrompible como aséptica llamada compact.

Nos privaron de las fascinantes portadas de los discos, del manoseo ritual del fetiche, de acomodar tus ciclotímicos estados de ánimo al surco rayado o malsonante de ese objeto que reproducía voces y sonidos impagables, de que te quedaras frito por exceso de emociones, de alcohol o de otras drogas, y al despertarte siguieras escuchando el hipnótico runrún de la aguja, alguien circunstancial y hermoso (en lo segundo hay que tener suerte, o estilo, o dinero), o tú mismo, o tu inconsolable soledad te planteara soluciones, recetas de náufrago, murallas contra la desolación: "Hay que poner la otra cara del disco".

Y recuerdas en brumas los primeros conciertos en esta ciudad paralelamente amurallada y abierta, en el complejo "pongamos que hablo de Madrid". Recuerdas porros que provocaban hambre, risa y sexo. Y la sensación volcánica de que nada era lo que parecía con el primer tripi, del pavor de no regresar a la tierra, del éxtasis amenazado por una inquietud sobrenatural. Y recuerdas los primeros conciertos, de la madera haciendo patriótica guardia ante olores o disturbios mosqueantes, de la entusiasmada percepción del espectador ante la seguridad de que los tiempos estaban cambiando.

Y recuerdo a Soft Machine en una sala pionera al lado de Torres Blancas (que eran y son negras), y a Robert Fripp y a Brian Eno contándonos lo que ocurría en la corte del rey Crimson, y a la guitarra de Carlos Santana poniendo cachondo a todo el personal con Abraxas, y a Leonard Cohen sentado en un taburete, sin acompañamiento, revelándonos que la gente dice que Suzanne está loca pero él ha amado su cuerpo perfecto con su pensamiento.

Y en 1976 llegó la simpatía hacia el diablo a Barcelona. Antes la habíamos saboreado con el engañosamente destruido Lou Reed. Los universales Rolling Stones dieron un recital pasable, pero todos los provincianos volvimos encantados. Tenían que juntarse los rayos, el calor intolerable, la lluvia purificadora, la convicción de que ellos expresaban mejor que nadie el ritmo de la calle, las ganas de dar la bronca y de follar, la inaplazable satisfacción para que todo el personal tuviera orgasmos con el perdurable concierto en el Calderón en 1982. Y años más tarde, el gran jefe Dylan se estrenaba en el campo del Rayo Vallecano. Y el gran cabrón de Van Morrison se esforzó en ser huidizo y pálido con los Chieftains en el Rockódromo. Y el sonido de la resignación y la melancolía, o sea, Miles Davis, se empeñó en dejarnos constancia de que era genial en al menos 10 actuaciones. Y Sinatra también cantó en Madrid.

Sólo faltaba uno de los más grandes. Es más que un músico, que un cantante excepcional, que un showman, que un actor, que un símbolo. Es un estado de ánimo, es el delirio y el analgésico del perdedor, es llenar de belleza el volcán y el desastre cotidiano, es de las cosas más profundas que te pueden ocurrir cuando tienes el hígado roto y el corazón jodido, es el corazón del sábado noche, es el último tren a la ciudad, es las cosas del corazón, es el suelo inmensamente frío, son los halcones nocturnos en el diner, es la chica de Jersey, es noviembre, es el tiempo, es nadie, es la hermosa enfermedad, es la droga que logra establecer una tregua con mis dolores más profundos, es la autodestrucción y la necesidad de vivir, es la autocompasión y el desgarro, es las entrañas de la soledad y del desamparo, es la chulería indefensa y la sensualidad del amanecer, es la necesidad de irse y de quedarse, es la elegía y la obsesión, es un individuo de pinta inquietante y voz incomparable llamado Tom Waits.

Y no puedo ver al más ansiado, al sonido que ha hecho llevaderas mil madrugadas amenazadas por el vértigo, por las sucias salvaciones cotidianas, porque tengo que llenar con intensidad y criterio de palabras, micrófonos y cámaras el trabajo excelentemente pagado de hablar de los otros. Pero no sé cuántas veces he llorado escuchando a Tom Waits, las que que he sentido en lo más íntimo la expresividad incomparable de lo que le ha ocurrido tantas veces a mi cuerpo y a mi alma.

Y, por supuesto, detesto al dodecafónico, al sádicamente ruidoso, al borracho estruendoso y al cocainómano abrasivo, al ídolo de modernos en cualquier época.

Yo no soy de ese tipo de admiradores, aunque me haya comportado a veces como un irremediable imbécil. Pero cuando gimes, cuando vomitas en alma y cuerpo, cuando eres lírico, cuando sufres de verdad, cuando el sarcasmo alivia la melancolía, yo le amo, señor Waits.

Hicieron volver más tarde a Tom Waits

Más periodismo de investigación en el Diario Vasco del viernes pasado:

David Burgos, del Salón Fresh de la Avenida, ya no olvidará la cara de Tom Waits. No reconoció al músico cuando entró a última hora del miércoles y, como la peluquería estaba llena, le dijo que tendría que volver. Regresó Waits veinte minutos más tarde a cortarse el pelo y no se dio cuenta de su identidad hasta qué le preguntó con qué estilo se identificaba más. «El de Tom Waits».DV

jueves, julio 10, 2008

Tom Waits disfruta ya de Donostia

Del Diario Vasco de hoy... Vaya tela
Muchas gracias al Fotero del Pánico por enviarme este link y hacerme reír a primera hora de la mañana imaginándome a Tom Waits ante el escaparate de Pimkie :)

El músico norteamericano, que el sábado abre en el Kursaal su gira europea, degusta los platos de Arzak y Akelarre y pasea por La Concha.
MITXEL EZQUIAGA
SAN SEBASTIÁN.


DV. El público de Tom Waits quizás no es mayoritario, pero sí entusiasta. Por eso la joven donostiarra que se cruzó con el músico californiano el martes por la tarde por la Avenida de la Libertad llamó inmediatamente por el móvil a sus amigos: «¡Waits está ya aquí! Le he visto con su mujer y sus hijos ante el escaparate de Pimkie», enfatizaba la fiel seguidora de Waits ante la incredulidad de sus interlocutores .


Y tenía razón. Waits abre el sábado en el Kursaal su gira europea sólo unos días después de haber concluido con éxito un intenso tour por Estados Unidos. Y aprovecha estos días de transición para gozar de la vida donostiarra. Está acompañado de su mujer, Kathleen Brenan, coautora de algunas de sus canciones, y tres hijos. Se alojan en el hotel María Cristina y además de pasear por una ciudad que, según emarca a quienes charlan con él, le resulta «maravillosa, pequeña y cómoda», goza de la gastronomía local.


El martes comió en Arzak, donde dejó incluso un sentido texto. El cocinero cumplía ese día su ritual visita a los sanfermines, así que fue su hija Elena la que hizo de anfitriona y cayó rendida «ante un tío supermajo». Y ayer la familia Waits subió hasta Akelarre. La esposa es vegetariana y pidió un menú «ad hoc», mientras que el cantante de la voz rasgada dio buena cuenta de todo lo que le sirvió Pedro Subijana. A la salida esperaba un fotógrafo de DV y a los Waits no les hizo demasiado gracia eso de las cámaras porque dicen estar de vacaciones. La misma reacción mostraron en el María Cristina.


Quieren visitar el Guggenheim y han pedido un balcón en Pamplona para ver el encierro de cerca. Pero Tom Waits conjuga la vocación con el trabajo: utima también detalles de su gira Glitter and Doom, que abre en Donostia su ruta europea. Las entradas para el concierto se agotaron en horas. Get In informó ayer que quienes hayan adquirido localidades podrán retirarlas el mismo sábado, en horario ininterrumpido de diez de la mañana a las nueve de la noche, previa presentación del DNI. La fiebre Waits se dispara.

domingo, julio 06, 2008

Portada del Rockdelux


Tom Waits ocupa la portada de la revista Rockdelux de julio-agosto con una caricatura de Joaquín Reyes. En el interior, un muy buen artículo de Nando Cruz.

martes, junio 24, 2008

Que viene, que viene...

Publicado en las Noticias de Gipuzkoa el pasado domingo 22 de junio.

Apenas quedan 20 días para el debut de Tom Waits en España el día 12 de julio en el Kursaal de Donostia. La gira arrancó el martes en Arizona y permite intuir cómo serán sus conciertos europeos

Tom Waits, con semblante serio y su inseparable sombrero.Foto: n.g.

TOM Waits se acerca. Su gira estadounidense acaba de arrancar muy lejos de aquí, en Phoenix, Arizona, pero la inmensidad del océano Atlántico no impide que los miles de seguidores que le aguardan en el Viejo Continente sientan la proximidad de una cita que difícilmente olvidarán.

Y es que apenas quedan 20 días para que el carnaval sonoro del tío Tom aterrice en el Kursaal de Donostia, la ciudad española que tendrá el honor de acoger el primer concierto del músico en el Estado.

Superado el duro trámite de conseguir las entradas, los fans del californiano amenizan la espera rastreando en Internet cualquier migaja informativa en torno a la gira Glitter and Doom (Brillo y perdición ), que echó a andar el martes en el Orpheum Theater de Phoenix, donde Waits actuó dos noches consecutivas. Hasta la fecha ha ofrecido un tercer recital en la ciudad fronteriza de El Paso y, sin abandonar Texas, hoy cabalgará hacia Houston.

¿qué canciones tocará?

Imprevisible

Lo ocurrido en las tres paradas iniciales de su tour estadounidense basta para hacerse una idea de cómo serán sus conciertos europeos: diferentes. Lo único que parece seguro es que la bizarra Lucinda , incluida en el reciente Orphans (2006), abrirá las sesiones. Después, sólo Waits sabe qué interpretará, pues los repertorios hasta el momento son bastante distintos. Incluyen, eso sí, canciones rescatadas de los más diversos rincones de su discografía: Small Change (1976), Rain Dogs (1985), Frank's Wild Years (1987), Bone Machine (1992) o Real Gone (2004).

Muy pocos temas se repiten de un bolo a otro. Para ilustrar lo imprevisible que es la gira, cabe señalar que en los dos conciertos de Phoenix interpretó la hermosa Innocent When You Dream al piano, pero en Houston no lo hizo. Y las elegidas para cerrar las tres actuaciones son diferentes, Time , Eyeball Kid y Dirt in the ground , respectivamente.

Cada noche su infernal fanfarre escupe una media de 20 tonadas durante dos horas de fiesta en las que el bajista Larry Taylor ha sido sustituido por el suplente Sean Ford-Young. Algunas imágenes colgadas en el omnipresente YouTube muestran a un Waits aferrado al megáfono y las maracas, en plena forma con la guitarra y el piano, y aparentemente receptivo a las peticiones del público. Así que ya saben: vayan al Kursaal y desgañítense gritando el título de su canción favorita. Tal vez les complazca, porque más difícil era que Waits viniera a Donostia. ¿O no?

lunes, junio 16, 2008

Desmontando a Tom Waits



Reportaje de Juan G. Andrés publicado en Noticias de Gipuzkoa el pasado 2 de junio.

Es muy probable que cuando usted lea estas líneas se hayan agotado todas las entradas para asistir a un acontecimiento histórico: el concierto que el músico estadounidense Tom Waits ofrecerá el próximo 12 de julio en Donostia. En el supuesto caso de que aún quede algún ticket será porque el teléfono habilitado por Telentrada (902 10 12 12) ha enmudecido víctima del colpaso.

Y no es para menos. En tres décadas largas de carrera musical, TomWaits jamás ha pisado un escenario español –hecho que le ha granjeado el título de artista más deseado por los promotores de conciertos del país– y, contra todo pronóstico, la primera vez que actúe entre nosotros lo hará en el Kursaal.

UN ARTISTA EN LOS MÁRGENES
‘Desmontando’ aTom

No faltarán quienes se asomen a estas líneas sorprendidos por la importancia que el arriba firmante concede a un tipo del que jamás antes habían oído hablar.Y es lógico. TomWaits nunca ha sido un músico de masas, aunque es cierto que cada vez goza de mayor predicamento entre los melómanos españoles y los grupos de música que, por esnobismo oportunista o porque realmente adoran sus discos, le citan entre sus artistas preferidos.

En los albores de su carrera su voz era algo más dulce y accesible, pero hace años que canta con un timbre en absoluto melódico que a los no iniciados les puede parecer el bramido de un borracho. Pero nada más lejos de la realidad. Quien se acerque por primera vez aWaits debe hacerlo sin prejuicios, con cierta curiosidad y sin abandonar a la primera de cambio.Sólo así, con una escucha tras otra, es posible disfrutar del excéntrico y arrebatador universo musical del californiano, que siempre ha vivido en los márgenes de la creación y se reivindica como outsider.

Porque su música –¿cómo explicarlo? – no se asemeja a ninguna otra. Podría definirse de modo genérico como rock, aunque en su particular crisol de estilos caben otros ritmos como el jazz, el folk y, sobre todo, el blues. En la gira Glitter and doom que desembarcará en Donostia, Waits y su banda prometen “aullar” y “tocar mambos y rumbas”. ¿Crisol de estilos? Quién sabe... Lo esencial es que Tom Waits sólo se parece a TomWaits.

Su obra se compone de una veintena de discos que van desde Closing Time (1973) al álbum triple Orphans (2006), pasando por títulos como Blue Valentine (1978), Frank’sWild Years (1987), BoneMachine (1992), TheBlackRider (1993) o Alice (1992), que dan fe del trabajo de un visionario que renuncia a la comodidad y acostumbra a reinventarse cada cierto periodo de tiempo.

Pese a todo, serán más quienes den prioridad a conciertos de otros artistas como Bruce Springsteen o Bob Dylan, que ya han actuado en Donostia o en alguna ciudad cercana. Todos –incluidos algunos responsables institucionales– deberían entender que la visita de TomWaits traerá a Donostia –y a Barcelona, donde recalará el 14 y el 15 de julio– a espectadores, no sólo de todos los rincones de España,Portugal y el sur de Francia, sino de otros muchos países de Europa, continente por el que no se prodiga demasiado. Porque Waits sale de gira cada dos o tres años, y suele ofrecer el grueso de sus escasas actuaciones en Estados Unidos.

Por ello, es justo reconocer el éxito cosechado por Xavi Manresa, responsable de Cap-Cap Producciones, una humilde promotora catalana que al final se ha apuntado el tanto junto a su amigo Iñigo Argomaniz, de la firma donostiarra Get In. Esta vez todo apunta a que no ha habido pujas ni pugnas con otras ciudades.

El modus operandi de Waits no obedece a la ley de la oferta y la demanda. Actuará en España sólo por su relación personal con Manresa y porque hace seis años éste hizo de guía personal durante las vacaciones que pasó en Barcelona con su familia. Sólo falta que Argomaniz y su equipo le procuren la más feliz de las estancias en Donostia. Quizá así TomWaits se enamore de la ciudad y sólo sea necesaria la pequeña ayuda de una nueva conjunción astral que le traiga de regreso a una ciudad en la que será difícil verle de nuevo.
























El ‘crooner’ de las cavernas

Aguardiente, caverna, resaca, ultratumba, taberna, infierno, nicotina, alarido... Cualquiera de esos términos puede asociarse a la voz deWaits. “Trato de lloriquear, zapatear, susurrar, quejarme, silbar, sentarme, prorrumpir, rabiar, lamentar y seducir. Con mi voz puedo sonar como una niña, como el hombre de la bolsa, como una cereza, un payaso, un médico, un asesino. Puedo ser tribal, irónico o trastornado. Mi voz es realmente mi instrumento”, ha dicho.
Pero su voz y su inclasificable música han cambiado a través de las décadas. Escuchar las canciones clásicas de su álbum de debut, Closing Time (1973), poco tiene que ver con los ritmos transgresores que exploró a partir de los 80. Verle en directo, además, es un lujo que muy pocos han podido permitirse, pues raciona sus actuaciones con cuentagotas. En sus conciertos–y eso incluye el deDonostia– no hay invitaciones para periodistas ni políticos, con lo que se asegura de que sólo asistan quienes realmente desean hacerlo. Y al precio de 100 euros. Preguntado por sus breves giras, el hombre del megáfono dice: “Hay que mantenerlos hambrientos. Ya sabes lo que dicen: no des de comer a los delfines o te agujerearán la barca la próxima vez que salgas”.

De libros y películas
Los primeros años de la carrera de TomWaits serían difíciles de entender sin la inspiración que le brindaron escritores como Jack Kerouac, Allen Ginsberg o Charles Bukowski. Muchos le consideran, y con razón, descendiente directo de la Generación Beat. Asimismo, la importancia del californiano comoautor literario está fuera de toda duda. Echen un vistazo, si no, a los libretos de sus discos y lean cualquiera de sus textos, que abordan historias de perdedores atormentados
y fábulas surrealistas que parecen atrapadas en el más bizarro de los sueños. Por otro lado, su relación con el cine se plasma en dos vertientes: la de actor y la de compositor de bandas sonoras y canciones para películas. Es autor de las partituras de Corazonada, de Francis Ford Coppola, y de Noche en la tierra, de Jim Jarmusch. Dichos cineastas le han dirigido en numerosas apariciones como intérprete secundario y recientemente ha concluido el rodaje de The Imaginarium of Cotor Parnassus, donde su director, Terry Gilliam, le ha convertido en el mismísimo Satanás. Algunas de sus canciones están indisolublemente unidas a ciertas películas. ¿Es posible pensar en Smoke o Léolo y no recordar Innocent when you dream o Cold cold ground?

“Detrás de un gran hombre...
...hay siempre una gran mujer”. El dicho no tiene por qué ser rigurosamente cierto en todos los casos, pero lo es en el de Tom Waits, un hombre que en los 70 caminó por el lado más salvaje de la vida. Hasta que una mujer, Kathleen Brennan, se cruzó en su camino.Waits había mantenido una corta pero turbulenta relación con Ricky Lee Jones, y al poco de romper con ella conoció a Brennan, que trabajaba como correctora de guiones en Zoetrope, la productora de Francis Ford Coppola. El músico ha confesado en alguna ocasión que lo suyo fue amor a primera vista. Y menos mal, porque no sólo le apartó de la bebida y le “salvó”, que además sumó su talento al de su marido, con quien escribe las letras de sus discos desde mediados de los 80. “Es probablemente como dos pájaros en un extraño ritual de apareamiento, levantando polvo, revoloteando, volviendo al mismo sitio”, dice TomWaits sobre el tándem de compositores que forma con su esposa, poco aficionada a aparecer en los medios. Tienen tres hijos, Kellesimone, Sullivan y Casey. Este último tocará la batería con su progenitor en la gira Glitter and doom.

Discografía selecta
En 35 años ha publicado una veintena de discos. En los primeros canta un Tom Waits más convencional que, con una vozmás dulce, cuenta historias ambientadas en tugurios de mala muerte. Son los años de Closing Time (1973), Small Change (1976), BlueValentine (1978) y Heartattack and Vine (1980), que contienen joyas de la talla The Piano Has Been Drinking (Not Me), Kentucky Avenue y Jersey Girl. Su feliz encuentro con Kathleen Brennan y su salida de la
discográfica Asylum permiten a Waits explorar otros territorios musicales en los que el sonido –y el ruido– cobra una importancia vital. Swordfishtrombones (1983) supone el inicio de su colaboración con Island Records, con quien graba discos tan brillantes como Frank’s Wild Years (1987), Bone Machine (1992) y The Black Rider (1993), donde el eclecticismo es la máxima. En 1999 fichó por Epitaph, en cuya filial, Anti, publica desde entonces. En trabajos recientes como Real Gone (2004) ha parido música bastarda plagada de funky, mambo, rap y blues. ¿Quién sabe quéWaits nos depara el futuro?

viernes, junio 13, 2008

One From the Heart en Barcelona

La película One From the Heart de Francis Ford Coppola, para la que Tom Waits escribió y grabó la banda sonora original, puede verse hoy viernes 13 y el domingo 15 en el Cine Alexandra de Barcelona (Rambla Catalunya, 90) dentro del IV Digital Barcelona Film Festival.

domingo, junio 08, 2008

Festival Waiting for Waits 2008


Este es el cartel del festival mallorquín Waiting for Waits de este año:

5/7 La Búsqueda - Claustre del Convent (Muro)
15/7 Dawn Landes + Devon Sproule - C.C. "Sa Nostra" (Palma)
26/7 Richard Hawley - Castell de Bellver (Palma)

Sobre la continuidad del festival en años venideros hablaba su organizador, Tomeu Gomila, en el Diario de Mallorca del pasado 29 de mayo:

Waiting for Waits se replantea su futuro al no conseguir a Tom

Tom Waits, por primera vez en España, pero no en Palma.

Tomeu Gomila, organizador de este festival, hará un referéndum entre sus clientes sobre si continuar o no ante la exclusión de Palma en la gira española del músico americano

LOURDES DURÁN. PALMA. En el 2001, Tomeu Gomila se inventó un festival muy especial. Llevado de su incondicional fervor al músico norteamericano Tom Waits, decidió programar en Mallorca un certamen que permitiera actuaciones de grupos de alta calidad que, por diversos motivos, no incluían la isla en sus giras. A todos ellos les pedía una única condición: interpretar una canción de un iconoclasta como es Waits. Todos, a excepción de Bonnie Prince Billy, se ajustaron al guión. Nació así Waiting for Waits. Ha ido creciendo hasta conformarse en una cita para melómanos ineludible aunque no masiva. Ahora el que ha fallado es el propio Waits. Por vez primera en sus más de 35 años de carrera, el autor de títulos como Rain dogs o Blue Valentine ha decidido incluir España en su gira europea: San Sebastián el 12 de julio, y el 14 y 15, Barcelona.

La decepción no puede haber sido mayor para Gomila. "No sé si cambiar el nombre, si anular el festival o hacer un referéndum entre los que nos siguen para que decidan ellos", indica.

Hay opiniones para todos los gustos, algunos le indican que sea perseverante. Quizá el correo electrónico recibido de Omar Torrez, el guitarrista de la actual banda de Waits, le haga reconsiderar una decisión final. "¡Nos encanta España, por ahora no será posible venir a Mallorca, pero no desesperes porque nos encanta España!", le escribió.

En España, la gira la promociona Cap-Cap. Gomila está en contacto con ellos. No duda en ir a ver a Waits. Se siente extrañado porque si es cierto que el artista elige las ciudades, "entiendo que diga que sí a Barcelona porque lo prometió seis años atrás..., pero creo que honestamente antes debería haber estado Palma que Donosti".

martes, junio 03, 2008

Agotadas las entradas para el concierto de San Sebastián

Publicado en Terra hace unas horas.

Las 1.700 entradas numeradas para el concierto que Tom Waits realizará en el Auditorio Kursaal de San Sebastián el próximo 12 de julio, puestas a la venta ayer, ya se han agotado, según afirmó la productora Cap-cap en un comunicado.Cap-cap señaló que, no obstante, todavía quedan, al mismo precio entre los 100 y los 125 euros, localidades disponibles para las actuaciones de Waits los días 14 y 15 de julio en el Auditorium el Forum de Barcelona, con las que el artista completará su gira 'Glitter and Doom' en España.

En estos tres conciertos Waits tocará acompañado de Larry Taylor (bajo), Omar Torrez (guitarra), Patrick Warren (teclados), Casey Waits (batería y percusión) y Vincent Henry (saxo, armónica y guitarra).

Los interesados en adquirir entradas para las actuaciones de Barcelona pueden hacerlo en la web 'www.teleentrada.com' o el teléfono 902 101212.

El método telefónico dificulta la venta de entradas para el concierto de Tom Waits

Publicado hoy en el Diario Vasco.

La venta rondaba el 60% del aforo del auditorio del Kursaal a última hora de la tarde de ayer
Hoy, a partir de las 7.30 horas, volverán a abrirse las líneas


DV. Desde primera hora de la mañana de ayer, el teléfono facilitado para adquirir las entradas para cualquiera de los tres conciertos que dará en España el legendario intérprete americano Tom Waits se convirtió en un auténtico hervidero. Es innegable que el método de la llamada telefónica es lento, dificulta la fluidez de la venta y complica la vida a los compradores que, ansiosos por hacerse con la entrada, colapsan las centralitas. Y además, si a todo eso le sumas los diez minutos necesarios para concluir con la compra, el nerviosismo de los seguidores resulta más que evidente.

«Me tiré desde las 9 de la mañana marcando el teléfono. Llamé unas 70 veces, y lo único que conseguí es que una maquinita me tuviera colgada del teléfono un buen rato preguntándome por el idioma en el que quería comunicar. Las veces que conseguí avanzar en la compra, otra voz me advirtió de que las líneas estaban ocupadas, para mayor desesperación. El método es penoso», explicaba una enojada Edurne. Mayor suerte tuvo la donostiarra Ane, que tras varios intentos, avispada ella, decidió marcar el número internacional previsto para aquellos compradores que llamaran desde el extranjero. «Ya que el teléfono facilitado comunicaba sin cesar, intenté probar suerte con el internacional. Tras un par de intentonas me atendieron. Después de diez minutos ya tenía el cargo de la entrada en mi tarjeta», explicó. Está claro que el método ralentiza mucho la compra, pero al parecer, todo tiene una razón de ser: evitar la reventa. Por ese motivo, los compradores que consiguieron hacerse con una entrada tuvieron que facilitar su DNI, ya que para recogerla, deberán personarse dos horas antes del concierto con el carnet de identidad y la tarjeta de crédito correspondiente en las taquillas del recinto. Absténgase entonces de llamar aquellos que pretendan comprársela a un amigo, ya que sin sus datos de tarjeta, no podrán adquirirla. Para evitar colapsos, la organización ya prevé un amplio dispositivo de personal para distribuir las entradas de manera rápida. De momento, de las casi 1.800 entradas previstas. se ha vendido poco más de la mitad, por lo que todavía hay esperanza para todos sus seguidores. Que reine la calma.