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jueves, junio 17, 2010

lunes, diciembre 22, 2008

Tom Waits y la ausencia de Dios


Es un artículo de marzo de 2007, pero lo acabo de descubrir y pienso que merece la pena compartirlo. José de Segovia habla de Tom Waits y la religión en Protestante Digital.

Durante años Tom Waits fue el bardo borracho, que cantaba a las prostitutas, fugitivos, criminales y vagabundos. Ahora gracias a su mujer, lleva catorce años sin probar el alcohol, aunque a sus 56 años, sigue igual de atraído por el lado oscuro de la vida. Después de apenas haber grabado nada en los años noventa, sacó dos discos un mismo día del año 2002 y otro el 2004, a los que añade ahora treinta nuevas canciones en un triple álbum, que dedica a los Huérfanos de la miseria que deja el río de este mundo. Su voz ronca nos sigue hablando de tragedias y pecados, lejos de la gracia de un Dios que parece demasiado ocupado…

Aunque nació en una familia de maestros de clase media en Pomona (California) en 1949, el matrimonio se divorcia en 1960, después que su padre se marchara cuando tenía sólo diez años. Por eso “siempre estaba buscando un padre”, dice Waits. Fascinado por la literatura beat de autores como Ginsberg y Kerouac, comienza a escribir mientras trabajaba de cocinero y gorila en un club. Enamorado de la cantante Rickie Lee Jones, vive con ella una relación tormentosa desde 1977, compartiendo peleas, alcohol y demasiados momentos sórdidos, hasta conocer a la guionista Kathleen Brennan...

Esta chica de familia católica irlandesa, con la que se casa en 1980, fue el catalizador de su carrera musical, tras su irregular paso por el cine. Sus primeros discos habían sido recibidos como “ladridos de borracho”, pero Swordfishtrombones (1983) será su descubrimiento para la crítica, aunque todavía no para el gran público. Juntos escriben ahora todas las canciones. Uno de sus tres hijos toca ya la batería en su grupo y Waits ha empezado a vender ya muchos discos desde Real Gone (2004). Los anteriores fueron dos bandas sonoras de dos espectáculos teatrales basados en Alicia de Lewis Carroll y Woyzec de Buchner. A su excéntrica voz, se ha unido ahora la más increíble instrumentación, que abarca desde cañones de artillería a viejos cuernos.

SONIDOS INFERNALES
Si hubiera una música de fondo que acompañará los últimos tramos del túnel que lleva al Infierno, sería como estos ruidos inquietantes, que rechinan bajo la base de las percusiones siniestras que acompañan algunos temas de Tom Waits. Cantado por él, hasta el Heigh Ho de Blancanieves y los sietes enanitos de Orphans (2006), parece entonado por un grupo de esclavos infernales, al compás que marca un ogro golpeando con un martillo. Los demonios de hecho parecen llenar muchas de sus canciones, que nos hablan en ocasiones del propio diablo, pero también de Jesús, aunque no en la misma medida y desde luego no con igual poder…

Waits nunca ha hecho el menos esfuerzo para hacer sentimental sus historias. Son de una dureza tal y un ambiente tan oscuro, que su voz parece la de un monstruo viscoso, que se arrastra desde las cloacas, dispuesto a vomitar algo de esa terrible realidad que preferimos ignorar… Para muchos, todo esto es tan sucio, que no pueden aguantar un momento su desagradable voz… Las tragedias de las que nos habla, son sin embargo tan auténticas como la vida misma…




Una de las más famosas canciones que ha hecho sobre prostitutas es Christmas Card From A Hooker In Minneapolis. Toma la forma de una tarjeta de Navidad, que habla de la esperanza de una mujer que ha dejado la bebida y ha encontrado un hombre que ama al hijo que está esperando, aunque no sea él su padre. Todo parece tan idílico como el Noche de Paz, con el que suele comenzar esta canción en directo, cuando de repente el último verso nos enfrenta a una realidad muy diferente. La mujer admite que este hombre no existe y necesita dinero para pagar un abogado que la saque de la cárcel. El final de sus historias suele ser así de una crueldad tal, que resulta insoportable…

Pero si Waits nos resulta incómodo es porque nos recuerda la condición humana. En un mundo en que cualquier intento de culpabilizarnos se ve como una falta de objetividad, su música nos enfrenta a la realidad del corazón del hombre: “Engañoso más que todas las cosas”, como dice Jeremías, tan “perverso”, que “¿quién lo conocerá?” (17:9)… Muchos han intentado ignorar el diagnóstico bíblico, pensando que si las circunstancias cambiaran, el hombre sería mejor… Sus esfuerzos son sin embargo tan patéticos, como esa religiosidad que piensa lo mejor de la humanidad, aunque las evidencias digan lo contrario...

DESTELLOS DE GRACIA
La periodista Terry Gross entrevistó al cantante en un largo programa de radio en Filadelfia. Ella no es aficionada a su música, pero ha investigado bastante su vida, por lo que le hace buenas preguntas. Una de ellas hace referencia a una historia, que cuenta también Cath Carroll al principio de su biografía. Le pregunta cuál es la experiencia más extraña que ha tenido haciendo auto-stop. Dice que fue una Nochevieja enfrente de una iglesia pentecostal. Estuvieron atascados en un pueblo horas y horas, cuando se hizo cada vez más oscuro y hacía cada vez más frío. Una señora salió de la iglesia y les invitó a entrar dentro. Sentados en el último banco, escucharon como cantaban con una pandereta, una guitarra eléctrica y una batería, antes de ponerse a hablar en lenguas. Luego pasaron una ofrenda y para su sorpresa, les dieron algo de dinero, para pagar el hotel y la comida…

En el libro sin embargo Waits dice que esa señora llamada Anderson, le señaló con el dedo cuando estaban en la iglesia, cada vez que hablaba de la obra del diablo. Esto le hizo sentirse mal, dándole la inspiración para escribir la canción Down, Down, Down de su disco Sworfishtrombones (1983). Una versión algo distinta de la misma historia, que nos muestra la complejidad de Tom Waits. Ese lado desconocido le extraña también a la periodista, cuando le comenta la canción que escribió para Johnny Cash al final de su vida, Down There By The Train:
  • Suena extrañamente espiritual, cuando normalmente sus textos niegan a Dios.

  • ¿Sí, de verdad?

  • ¿No diría usted eso?

  • No lo sé.

  • Dios está ausente.

  • No lo sé, ¿usted cree que sí?

  • Bueno, en algunas canciones… Una explícitamente dice que “Dios está lejos ocupado”.

  • Sí, de acuerdo. Bueno, está lejos. No se ha ido. Sólo se ha marchado. Tiene que entender que está ocupado. Alguien como Él tiene mucho trabajo. Se tiene que ocupar de muchas cosas…
Cash desea sin embargo en esta canción que sean “lavados todos tu pecados”. ¿Cómo es esto posible? En uno de los temas que Waits escribió para el veterano grupo de gospel, The Blind Boys of Alabama, su personaje se confiesa como un borracho que sabe que Jesús va a venir pronto. Su confianza es que Dios se acuerde de su fragilidad, ya que al fin y al cabo está hecho de polvo.

En Abajo en el agujero, Waits comienza su canción en el Paraíso, donde advierte del poder del diablo. Sus personajes aparecen sin embargo siempre vencidos, aunque quisieran como el vagabundo de la composición de Gavin Bryars, que “la sangre de Jesús nunca le fallará”. El cantante añadió su voz a la grabación de este hombre sin casa, que canta un himno, refugiado en la cruz de Cristo. En su voz patética es como si se sintiera el frío de la calle, cubierto con un periódico… Sí aún así se puede vivir confiado, es que Dios no puede estar tan lejos…

José de Segovia Barrón es periodista, teólogo y pastor en Madrid


© J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España, 2007).

martes, noviembre 14, 2006

"Soy como el Correcaminos"

The Word
Algunos trocitos de la larga entrevista que publica la revista The Word en su número de diciembre (ya a la venta). En cualquier caso, lo mejor que pueden hacer ustedes es leer la versión íntegra en inglés. Por ejemplo en el Tom Waits Supplement (ruta Biography/Interviews).

Sobre la "guerra contra el terrorismo" y la propaganda...
"Para empezar, no tengo televisor. Eso ayuda. Leo el periódico. Por supuesto, no puedes evitarlo. Nos dirigen a través del miedo. Todos estamos dominados por él, pero no hay nada de nuevo en eso. Se trata solamente de que esta es la forma de miedo actual. En los 50 era el comunismo, y esto no es más que otro "ismo". Y habrá otro "ismo" después de este, supongo. Intento estar al día. Tengo muchos amigos que me mantienen al día. Pero tiré el televisor a la piscina hace cosa de un año, y no he logrado sintonizarlo allí. Todavía lo estoy intentando".

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"Nadie vive de manera lineal. Algunos días tengo unos nueve años, otros días tengo unos noventa. Todos intentamos movernos hacia delante y hacia atrás. Creo que tu pasado pasa de ser una pequeña película a ser una fotografía, y de ahí pasa a convertirse en una pintura abstracta. Contra más me alejo de mi pasado más se parece a una imagen desenfocada o a un Rauschenberg. Recuerdo cuando era niño, estar en un coche con mis padres, y hacer un largo trayecto para visitar a mi abuela y cruzar quizás cien vías de tren. Siempre estábamos esperando a que pasasen los trenes. Y lo mágico que es eso para un niño, escuchar la campana, ding, ding, y contar los vagones según pasan. Y otra cosa, yo sabía que nos estábamos alejando de la ciudad cuando podía oler los caballos. Cuando sentía ese olor, me enganchaba a la ventana, esperando ver el primer caballo. Tan pronto como llegaba ese olor, era como perfume para mí. Era como el olor de la sandía, o el café, o las palomitas. Era como una promesa de todas esas grandes cosas. (...). Aquello era un rato muy largo para pasarlo sin un cigarrillo, encerrado en el coche con mi familia. No podía esperar a llegar a casa de mis abuelos para poder fumar. Con once años ya fumaba dos paquetes al día".

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- Tus padres se separaron cuando tú tenías 11 años. ¿Qué efecto tuvo esto en ti?
- Enorme. Pero entonces no entendía por qué. Fue una sensación de impotencia inmensa, y totalmente impredecible, como puedes imaginar. Estuve confundido sobre ello durante mucho tiempo. Yo me quedé con mi madre y mis dos hermanas. Cuando pienso ahora sobre ello veo que mi padre era entonces un alcohólico. En realidad se fue - esto se está poniendo un poco personal- para sentarse en un oscuro bar y beberse lo que fuera, Glenlivet. Era un bebedor compulsivo. Pero desde mi punto de vista yo no tenía conocimiento de su problema con el alcohol. Así que se retiró. Era el diente podrido de la sonrisa, y se eliminó él mismo. En cierto sentido vengo de una familia de personas que huyeron. Y si hubiera seguido los pasos de mi padre yo mismo habría huído, y también lo habrían hecho mis hijos".

- ¿Crees que tiene un aspecto hereditario al que has tenido que estar alerta?
- Es como todo, la genética te empuja a seguir los pasos de tu padre, ya sea que diese clases en Harvard o que muriese en el Bowery... Hay un camino que dejó para ti. Y acabas encontrándote en encrucijadas, y ves su camino, y es atrayente, y sí, me sentía empujado. Pero él también era un gran contador de historias, así que en cierto modo lo que he hecho es una manera de honrarle".

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- Entiendo que después de que tu padre se fuese de casa tú ibas a las casas de tus amigos y pasabas tiempo con sus padres.
- (Ríe) Es verdad. Me quedaba en el estudio, escuchando a Bing Crosby mientras mis amigos jugaban a baloncesto. '¡Tom! ¿Qué haces, tío? ¿Estás hablando con mi padre?' Y yo decía 'Sí, ¿qué pasa? Tú no lo estás usando. Te tomo prestado a tu padre. Tú no aprecias a tu padre: ha estado trabajando para ETNA durante 29 años...'

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"Siempre he pensado que la religión debería ser más visceral y que uno debería sentirse un poco sacudido por ella, ¿sabes? Estaba haciendo autostop en Arizona, era el día de fin de año y me quedé atrapado en un pequeño pueblo llamado Stanfield, en Arizona. Piensas que en Arizona hace calor, pero en enero están a 10 bajo cero, y nadie me cogía. Tenía unos 17 años. Y una mujer mayor llamada Mrs. Anderson sale a la acera, yo estaba con mi buen amigo Sam, y dice, 'está refrescando, está oscureciendo, es el día de Fin de Año, entrad en la iglesia'. Y nos sentaron en el fondo de la iglesia. Era una iglesia Pentecostal. Tenían una banda; dos tipos mexicanos y un batería negro y un viejo tocando la guitarra. Muy raro. Y un niño de unos siete años tocando el piano. Y hablaban en lenguas extrañas. Nunca había experimentado algo como eso, así que en lo que a mí respecta era como si cantasen scat; simplemente se estaban volviendo locos. Nosotros estábamos al fondo, empezando a reírnos porque era raro, y éramos jóvenes e inocentes. Y al finalizar el servicio hicieron una colecta y nos dieron todo el dinero. Dijeron 'queremos honrar a nuestros desconocidos viajeros, que han recorrido un largo camino para estar con nosotros esta noche'. Nos dieron una cesta con dinero y aquella noche pagamos un motel de camioneros, caliente, con televisor. Y nos levantamos a la mañana siguiente y nos cogieron y fuimos directos a California. Esa es probablemente la experiencia religiosa más crucial que he tenido nunca. Si tuviese que unirme a una iglesia, me uniría a esa".

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The WordSobre la versión de Down There By The Train que grabó Johnny Cash...
"No sé quién me lo pidió; alguien me dijo '¿tienes alguna canción para Johnny Cash?' Casi me caigo de la silla. Tenía una canción y no la había grabado. Así que dije 'Hey, tiene todas las cosas que le gustan a Johnny: trenes, muerte, John Wilkes Booth, la cruz... ¡De acuerdo!"

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Sobre Orphans...
- (...) Acabé comprando algunas de las canciones a un tipo en Rusia, por mucho dinero (ríe). Es un tipo que de alguna manera se hizo con estas cintas. ¡Un fontanero! ¡En Rusia! Hablaba con él por teléfono en medio de la noche, ¡negociando el precio de mi propio material!

- Me estás tomando el pelo.
- ¡No! No estoy bromeando. Poor Little Lamb... hay probablemente doce o trece canciones que tenía ese tío ruso.

- ¿Cómo es que las tenía él?
- ¡No lo sé! Eso es lo raro. Es internet, ¿sabes? Yo no tenía los DATs de estas canciones, no tenía las multipistas. No tengo un archivo. Él tenía grabaciones de estas canciones, buenas grabaciones. Eran grabaciones que se habían caído de la mesa en una u otra sesión, y no me llevé los DAT. Hice el proyecto, y estas canciones se perdieron, y sólo había una copia, y alguien las cogió e hizo dos copias, y las vendió a alguien y... ¿quién sabe? Son cosas que pasan cuando no controlas las cosas meticulosamente, que es algo que intento hacer pero en lo que no soy bueno".
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- ¿Crees que escribir canciones, hacer música, es una vocación honorable?
- No sé. Hay veces que parece muy... insignificante y trivial. Inventando cancioncitas, me siento como si estuviese pegando macarrones en un trozo de cartón y pintándolos de color dorado. Pero otras veces... cuando Johnny Cash quiere cantar una de tus canciones, piensas, 'Oh tío...' Porque existe una jerarquía en la música, y hay ciertos indicadores que dicen que estás mejorando, que te estás acercando a la fuente.

- ¿Quién está para ti en lo alto de esa jerarquía?
- Bueno, hay mucha gente. Es un salón grande. Diría que los Gershwin y Bob Dylan y Louis Armstrong y Ray Charles. Howlin' Wolf, gente así. Gigantes entre los hombres. Judy Garland y Bessie Smith y Billie Holiday...

- Es odioso preguntarlo, pero lo haré igualmente. ¿Tienes idea de cuál es tu posición en esa jerarquía?
- (Incómodo) No sé. Sería presuntuoso por mi parte decirlo. Es mejor dejar que cosas como esta las digan otros en lugar de decirlas tú mismo.

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"Todos tomamos parte en la composición de esas canciones en las que pone 'Tradicional', o 'Espiritual negro', o 'Dominio público'. Como todas las canciones que recopiló Alan Lomax. Esas son canciones que fueron escritas por todos nosotros. Eran canciones que, cuando las aprendías, les cambiabas un verso o una línea. Como una receta. Cuando un vecino te daba una receta, o si alguien te pedía una receta, lo tradicional era cambiar algo de ella. Nunca le dabas a nadie tu propia receta. No, es sólo una taza y media de harina, miel en lugar de azúcar, membrillo troceado en lugar de manzanas. Y así es como evolucionaban las canciones. Añadías tu propio verso. Si no es aplicable a esta ciudad, a este clima, a este género, tienes que cambiarla para que encaje".

- Y ahora las cosas se graban, se ponen en un altar, como un monumento.
- Cierto. Pero también se evita que se descompongan en la tierra. Es como ser enterrado en un ataúd.

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- Muchas de las canciones de Bawlers están coescritas con Kathleen. Más de Bawlers que de Brawlers. ¿Quién es más sentimental de vosotros dos? ¿Hace ella que aflore tu sensibilidad, o haces tú que aflore la suya?
- Un poco de las dos cosas. En la química entre dos personas nunca puedes retroceder y separar qué partes son las tuyas y qué partes son las mías. Es un crisol. Nos hemos fundido. Pero ella me dice cosas como 'Si escribes otra canción en la que le quitas a alguien un dedo, te dejo. Si le arrancas a alguien un brazo, o si pones otro ciego en una canción, te dejo".

- ¿Así es ella la parte humanitaria?
- Bueno, ella es del medio oeste. Como la canción A Little Rain, de Bone Machine. (Canta llorosamente) "La mula del hombre del hielo está aparcada fuera del bar donde un hombre al que le faltan algunos dedos toca una extraña guitarra, y un enano alemán baila con el hijo del carnicero, y un poco de lluvia nunca hizo daño a nadie". Ella dice '¿Por qué tienes que quitarle los dedos? ¿Por qué no puedes dejarle tocar la guitarra como un tipo normal en un bar? ¡Dios! ¿Y por qué tiene que ser el tipo alemán un enano? Y si lo es, ¿por qué tenemos que saberlo? ¡No es una película!' 'Pero cariño, a veces tienes que encoger a la gente, arrancarles algún miembro. Es sólo una licencia artística'.

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- Tengo la sensación de que casarte con Kathleen te cambió enormemente.
- Oh, Dios, sí, no hay duda. De forma positiva. Estoy vivo gracias a ella. Era un desastre. Era un adicto. Yo no lo habría conseguido. Fui salvado en el último minuto, como por un deus ex machina. Soy como el Correcaminos, ya sabes, que corría y se salía del risco y miraba alrededor y justo antes de precipitarse al vacío volvía corriendo sobre el humo que había en sus pies, de vuelta al risco. Ese soy yo. He tenido la suerte de caminar sobre el humo. Dejé la bebida hace unos catorce años, fue un momento decisivo. Y tener hijos, ya sabes... una vez has tenido hijos no puedes imaginarte cómo es no tenerlos. Así que mi mujer y mis hijos me salvaron la vida.

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- Existe sobre la vida en la carretera mucho idealismo romántico que la experiencia prueba que es sólo eso... idealismo romántico. La vida de Charles Bukowski parece ejemplificar esto.
- Bueno, ninguno de nosotros sabe realmente cómo era la vida de Bukowski. Sabemos lo que hemos leído, y los datos que hemos reunido a partir de su trabajo y lo que hemos imaginado. Cuando eres un artista, hay cosas que suceden en el escenario y cosas que suceden detrás. Sabéis lo que os permitimos saber.

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"Barbet Schroeder era amigo mío, e intentaron que interpretase a Bukowski en esa película, Barfly. Me ofrecieron mucho dinero, pero simplemente no pude hacerlo. Además, no me consideraba a mí mismo un actor lo suficientemente bueno para hacer algo así".

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