
martes, mayo 25, 2010
Tom Waits, editor de Mojo

lunes, marzo 23, 2009
De las cloacas vino su canto
Una nueva biografía llega al fondo de Tom Waits pese al veto del músico
DIEGO MANRIQUE - Madrid - 22/03/2009
Barney Hoskins supo que tenía problemas cuando Keith Richards se echó atrás y le informó que, sintiéndolo mucho, no colaboraría en su biografía sobre Tom Waits. Si ni siquiera un bocazas como el guitarrista de los Rolling Stones -que trabajó fugazmente con el californiano en los años ochenta- se atrevía a romper el silencio, se desvanecía la posibilidad de elaborar un retrato de Waits a partir de testimonios de los que le han tratado.
Bajo la influencia de su mujer, el músico se radicaliza en música y política
Tras rechazar hablar con Hoskins, Tom se había puesto en contacto con su círculo de compinches y conocidos, pidiendo que no participaran en el proyecto. Una orden que casi todos acataron: Waits inspira lealtad, respeto y, sí, temor (son famosas sus explosiones temperamentales, sin olvidar su predisposición a recurrir a los juzgados). Han callado antiguas novias (Bette Middler, Rickie Lee Jones), viejos asociados y hasta colegas tan distantes como Richards o Elvis Costello.
Pero el veto no ha podido evitar que se materialice un grueso tomo, Lowside of the road: a life of Tom Waits. Hoskins no es un killer tipo Albert Goldman, uno de esos biógrafos que trituran sistemáticamente al famoso buscando atraer ventas morbosas. Todo lo contrario: británico puntilloso, ha firmado memorables libros sobre el rock de California. Sus pesquisas revelan el andamiaje del mito Tom Waits y los puntos esenciales de una existencia no exenta de turbulencias.
Low side of the road traza el perfil de un chico que vivió sus primeros años en medio de una guerra doméstica, desgarrado entre una madre religiosa y un padre alcohólico, profesor de español siempre dispuesto a escaparse de juerga rumbo al cercano México. En algún momento, Waits rompió filas con su generación: rechazó la potente cultura juvenil de los sesenta y se zambulló en el mundo de los adultos, incluyendo sus decadentes locales nocturnos. Tenía una fascinación seria por los detritos de la beat generation, los románticos del arroyo que soñaban en jazz. Algunos le rechazaron airadamente: según Charles Bukowski, Tom no poseía "un solo hueso original en su cuerpo"; le resultaba obsceno tan laborioso aprendiz de perdedor. Por el contrario, un superviviente hardcore como William Burroughs le bendijo.
A mediados de los setenta, Tom Waits grababa para Asylum Records, el hogar de los cantautores dorados; era un artista de culto, con razonables ingresos. Sin embargo, prefería vivir en el Tropicana, un motel cutre de West Hollywood, dos habitaciones donde se amontonaban libros, discos, botellas, revistas porno. De gira con figuras como Ry Cooder, evitaba los hoteles decentes previstos para instalarse en el alojamiento más casposo que podía encontrar. La atracción por las cloacas llevada a la perversidad.
Cuando el personaje le está devorando, aparece el hada buena. En 1980, durante el rodaje de Corazonada, se enamora de una dramaturga de origen irlandés, Kathleen Brennan, inquilina del taller de talento que subvenciona un Coppola en la cumbre de su poder. Kathleen le retira del alcohol mientras arregla sus barullos económicos y contractuales. Se casan rápidamente y, tras pasar por Nueva York, se refugian al norte de California, en el valle de Sonoma. Adiós a la bohemia: tienen hijos y ejercen de padres.
A diferencia de lo ocurrido cuando Dylan se retira de la circulación en 1966, no simplifica su música. Bajo la influencia de Brennan, Waits se ha radicalizado en sonido, estructuras y expresión. Ya no es la simpática destilación de un beatnik arquetípico: ahora aúlla, castiga los instrumentos, amplía su abanico estilístico. Kathleen le azuza a arriesgarse, incluso en política. Desarrolla su faceta como actor secundario, generalmente con realizadores de prestigio. Ignora las convenciones de la industria musical: nada de giras promocionales, sí a caprichos como editar dos álbumes simultáneamente. La libertad por encima de todo: tras ejercer de cola de león en Island Records, mejor ser cabeza de ratón en la independiente Epitaph.
Temeroso de que se caracterice a su esposa como una nueva Yoko Ono, Waits se esfuerza en protegerla. Así, lleva su proceso creativo a la zona de sombras. Prefiere que no quede claro cuánto hay de ella en cada disco. Desvía las preguntas incómodas con alardes de excentricidad, exhibiciones muy aplaudidas por los pocos periodistas a los que concede citas. En ese proceso se menosprecia a muchos fieles de la primera época, como el productor Bones Howe. Para Barney Hoskins, la obsesión de Waits por el misterio ha desembocado en censura encubierta. Que, inevitablemente, multiplica la curiosidad por la persona que se oculta tras esos discos intimidantes.
martes, diciembre 12, 2006
Memorias del subsuelo
Grabó un álbum triple con canciones propias y ajenas. A los 56, habla de su pasado turbulento y de cómo salió de él.
Cuando Tom Waits era chico, oía el mundo de otra manera. El crujido de un papel lo hacía dar un respingo. "Me asustaba. Pensaba que tenía una enfermedad mental", dice.
¿Se lo contó a alguien? "Creo que se lo dije a mi mamá. Pensaba que se me iría al crecer, como el acné o la masturbación". Y así fue, aunque la idea aún lo persigue. "Leí que otros artistas también sintieron una distorsión del mundo".
A los 56 años, Tom Waits ha hecho carrera distorsionando el mundo de un modo a menudo perturbador. En su nuevo álbum, Orphans (Huérfanos), echa mano de canciones de otros. King Kong, de Daniel Johnston, se convierte en un aullido bestial de desesperación. Y Heigh Ho de la película Blancanieves, de Disney, en un cántico de esclavos. "Me gusta lo decrépito y la desintegración de todo", señala Waits.
Y Orphans es un enorme mapa de desintegración, un álbum triple que contiene 54 canciones, treinta de las cuales son nuevas, mientras que el resto ha sido recolectado de diversos proyectos, bandas sonoras de películas y obras de teatro.
Hay una canción llamada Road to Peace que se refiere al conflicto de Oriente Medio. "Estaba enojado. Todo empezó con algo que leí en el diario sobre un chico que murió en un atentado suicida en un ómnibus de Israel".
Seguramente le van a pegar duro, le digo, por el verso ¿Por qué armamos al ejército israelí con cañones y tanques y balas? Asiente. "Puede ser. Pero esta canción no habla de tomar partido; es una condena a ambas partes. Traté de ser equitativo".
Waits habla como canta, con una voz áspera que arrastra las palabras y con sabiduría. "Componer canciones es como capturar pájaros sin matarlos", dice. "A veces terminás con la boca llena de plumas y nada más".
La primera vez que me topé con sus discos, todas sus canciones parecían ser sobre la bebida y sobre perder el camino. Desde su debut en 1973 fue un tipo de voz pedregosa y manchado de cerveza que les cantaba a los bares, un beatnik de nuestros días con problemas de hígado y corazón roto.
Durante mucho tiempo pareció que seguiría siendo una figura de culto, un trovador criado a base de whisky y Bukowski. Su música sugería y, en menor grado, todavía sugiere que los 60 le pasaron de largo, que en su universo cerrado los Beats fueron mucho más importantes que los Beatles y Sinatra que los Stones. "Uno imita aquello con lo que creció", dice. "Si crecés con Sinatra, Crosby y Louis Armstrong, eso se te mete. Pero también me quedaron cosas de los 60".
Nació bajo el nombre de Thomas Alan Waits en el estado de California, el 7 de diciembre de 1949. Sus padres eran maestros, pero su infancia de clase media se hizo añicos cuando éstos se divorciaron en 1960. Waits se obsesionó con encontrar un padre.
La salvación llegó con el descubrimiento de Kerouac y Ginsberg. Hasta la aparición de su esposa dos décadas más tarde, los escritores Beat fueron su influencia más importante. En Orphans los homenajea con una canción rutera de Kerouac y recitando el poema de Bukowski Nirvana: odas a la falta de raíces, el continuo trajinar, al fugaz momento en que las cosas podrían haber sido de otra manera
"Kerouac y Bukowski eran figuras paternas para mí", dice. "Mi papá se fue cuando yo tenía 10 años y yo buscaba un padre". Waits dejó su casa a los 15 años y trabajó un tiempo como cocinero y como patovica de una disco. Estaba siempre en movimiento e incluso vivió dentro de su auto.
En 1977, su vida se estaba cayendo a pedazos. "Tenía problemas con el alcohol. Mi mujer me salvó". Kathleen Brennan era una guionista a quien Waits conoció en 1978 y que provocó un drástico cambio en su música. "No me casé solamente con una bella mujer. Me casé con una colección de discos".
Las canciones que escribe con Kathleen a menudo están llenas de ecos de canciones más viejas. Un nuevo tema titulado Widow Grove empieza con una melodía tomada de la vieja canción irlandesa The Rose of Tralee. En Orphans, también se perciben las huellas de John Lee Hooker, John Mc Cormack, los Louvin Brothers y los Clancy Brothers. La colección de discos de Waits, y también la de Kathleen.
Aunque repite que su mujer le salvó literalmente la vida, Waits dice que "también sabía que había algo dentro de mí que me impediría irme a los caños". ¿Fue difícil dejar la bebida? "Fue duro. Fui a Alcohólicos Anónimos. Una lucha". Le pregunto si escribía otro tipo de canciones cuando tomaba. "No, no creo. Cuando tomás alcohol o drogas nunca estás seguro si los espíritus que pasan a través de vos son los de la botella o los tuyos. Esa es una de las cosas que impide que mucha gente deje la bebida, tiene miedo de descubrir que era el alcohol el que hablaba".
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martes, noviembre 14, 2006
"Soy como el Correcaminos"
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"Nadie vive de manera lineal. Algunos días tengo unos nueve años, otros días tengo unos noventa. Todos intentamos movernos hacia delante y hacia atrás. Creo que tu pasado pasa de ser una pequeña película a ser una fotografía, y de ahí pasa a convertirse en una pintura abstracta. Contra más me alejo de mi pasado más se parece a una imagen desenfocada o a un Rauschenberg. Recuerdo cuando era niño, estar en un coche con mis padres, y hacer un largo trayecto para visitar a mi abuela y cruzar quizás cien vías de tren. Siempre estábamos esperando a que pasasen los trenes. Y lo mágico que es eso para un niño, escuchar la campana, ding, ding, y contar los vagones según pasan. Y otra cosa, yo sabía que nos estábamos alejando de la ciudad cuando podía oler los caballos. Cuando sentía ese olor, me enganchaba a la ventana, esperando ver el primer caballo. Tan pronto como llegaba ese olor, era como perfume para mí. Era como el olor de la sandía, o el café, o las palomitas. Era como una promesa de todas esas grandes cosas. (...). Aquello era un rato muy largo para pasarlo sin un cigarrillo, encerrado en el coche con mi familia. No podía esperar a llegar a casa de mis abuelos para poder fumar. Con once años ya fumaba dos paquetes al día". ...................................
- Tus padres se separaron cuando tú tenías 11 años. ¿Qué efecto tuvo esto en ti?
- Enorme. Pero entonces no entendía por qué. Fue una sensación de impotencia inmensa, y totalmente impredecible, como puedes imaginar. Estuve confundido sobre ello durante mucho tiempo. Yo me quedé con mi madre y mis dos hermanas. Cuando pienso ahora sobre ello veo que mi padre era entonces un alcohólico. En realidad se fue - esto se está poniendo un poco personal- para sentarse en un oscuro bar y beberse lo que fuera, Glenlivet. Era un bebedor compulsivo. Pero desde mi punto de vista yo no tenía conocimiento de su problema con el alcohol. Así que se retiró. Era el diente podrido de la sonrisa, y se eliminó él mismo. En cierto sentido vengo de una familia de personas que huyeron. Y si hubiera seguido los pasos de mi padre yo mismo habría huído, y también lo habrían hecho mis hijos".
- ¿Crees que tiene un aspecto hereditario al que has tenido que estar alerta?
- Es como todo, la genética te empuja a seguir los pasos de tu padre, ya sea que diese clases en Harvard o que muriese en el Bowery... Hay un camino que dejó para ti. Y acabas encontrándote en encrucijadas, y ves su camino, y es atrayente, y sí, me sentía empujado. Pero él también era un gran contador de historias, así que en cierto modo lo que he hecho es una manera de honrarle".
- Entiendo que después de que tu padre se fuese de casa tú ibas a las casas de tus amigos y pasabas tiempo con sus padres. ...................................
Sobre la versión de Down There By The Train que grabó Johnny Cash..."No sé quién me lo pidió; alguien me dijo '¿tienes alguna canción para Johnny Cash?' Casi me caigo de la silla. Tenía una canción y no la había grabado. Así que dije 'Hey, tiene todas las cosas que le gustan a Johnny: trenes, muerte, John Wilkes Booth, la cruz... ¡De acuerdo!"
Sobre Orphans...
- (...) Acabé comprando algunas de las canciones a un tipo en Rusia, por mucho dinero (ríe). Es un tipo que de alguna manera se hizo con estas cintas. ¡Un fontanero! ¡En Rusia! Hablaba con él por teléfono en medio de la noche, ¡negociando el precio de mi propio material!
- Me estás tomando el pelo.
- ¡No! No estoy bromeando. Poor Little Lamb... hay probablemente doce o trece canciones que tenía ese tío ruso.
- ¿Cómo es que las tenía él?
- ¡No lo sé! Eso es lo raro. Es internet, ¿sabes? Yo no tenía los DATs de estas canciones, no tenía las multipistas. No tengo un archivo. Él tenía grabaciones de estas canciones, buenas grabaciones. Eran grabaciones que se habían caído de la mesa en una u otra sesión, y no me llevé los DAT. Hice el proyecto, y estas canciones se perdieron, y sólo había una copia, y alguien las cogió e hizo dos copias, y las vendió a alguien y... ¿quién sabe? Son cosas que pasan cuando no controlas las cosas meticulosamente, que es algo que intento hacer pero en lo que no soy bueno".
- ¿Crees que escribir canciones, hacer música, es una vocación honorable?
- No sé. Hay veces que parece muy... insignificante y trivial. Inventando cancioncitas, me siento como si estuviese pegando macarrones en un trozo de cartón y pintándolos de color dorado. Pero otras veces... cuando Johnny Cash quiere cantar una de tus canciones, piensas, 'Oh tío...' Porque existe una jerarquía en la música, y hay ciertos indicadores que dicen que estás mejorando, que te estás acercando a la fuente.
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"Todos tomamos parte en la composición de esas canciones en las que pone 'Tradicional', o 'Espiritual negro', o 'Dominio público'. Como todas las canciones que recopiló Alan Lomax. Esas son canciones que fueron escritas por todos nosotros. Eran canciones que, cuando las aprendías, les cambiabas un verso o una línea. Como una receta. Cuando un vecino te daba una receta, o si alguien te pedía una receta, lo tradicional era cambiar algo de ella. Nunca le dabas a nadie tu propia receta. No, es sólo una taza y media de harina, miel en lugar de azúcar, membrillo troceado en lugar de manzanas. Y así es como evolucionaban las canciones. Añadías tu propio verso. Si no es aplicable a esta ciudad, a este clima, a este género, tienes que cambiarla para que encaje"....................................
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- Oh, Dios, sí, no hay duda. De forma positiva. Estoy vivo gracias a ella. Era un desastre. Era un adicto. Yo no lo habría conseguido. Fui salvado en el último minuto, como por un deus ex machina. Soy como el Correcaminos, ya sabes, que corría y se salía del risco y miraba alrededor y justo antes de precipitarse al vacío volvía corriendo sobre el humo que había en sus pies, de vuelta al risco. Ese soy yo. He tenido la suerte de caminar sobre el humo. Dejé la bebida hace unos catorce años, fue un momento decisivo. Y tener hijos, ya sabes... una vez has tenido hijos no puedes imaginarte cómo es no tenerlos. Así que mi mujer y mis hijos me salvaron la vida.
- Existe sobre la vida en la carretera mucho idealismo romántico que la experiencia prueba que es sólo eso... idealismo romántico. La vida de Charles Bukowski parece ejemplificar esto.
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"Barbet Schroeder era amigo mío, e intentaron que interpretase a Bukowski en esa película, Barfly. Me ofrecieron mucho dinero, pero simplemente no pude hacerlo. Además, no me consideraba a mí mismo un actor lo suficientemente bueno para hacer algo así".
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martes, noviembre 07, 2006
Llegas, les robas y te vas
Extractos de la entrevista que publica la revista Stopsmiling en su número 28.
Sobre el Orphans Tour y las giras en general...
"No sé qué es lo que me hizo salir. Tocamos en un montón de "villes". Trabajé con un guitarrista, Duke Robillard, que empezó un grupo llamado Roomful of Blues y los Fabulous Thunderbirds. Es un gran guitarrista de blues. Mi hijo tocó la batería. También estaba Larry Taylor, que ha estado conmigo durante años, y que solía tocar con Canned Heat y Jerry Lee Lewis. Ha tocado con todo el mundo. A los teclados estaba Bent Clausen. Realmente quería averiguar si me gusta hacer esto. No salí para hacer dinero. He estado haciendo esto mucho tiempo, y normalmente supone un montón de dolores de cabeza, y las condiciones de los auditorios son exasperantes noche tras noche. Es con lo que tiene que lidiar todo el mundo. Me desquicia y normalmente acabo con los nervios destrozados. Así que quería ver si podía salir y disfrutar tocando. Ese era el objetivo. Y lo hice".
"No sé si es miedo escénico. Siempre tengo miedo de que las cosas vayan mal".
"Salir ante toda esa gente, después de un tiempo, si estás bien preparado, es divertido. No siempre estoy bien preparado. Pero esta vez lo estaba, y creo que eso fue fundamental".
"Es obvio que no ves muchas cosas cuando estás en la carretera. Ves el bolo y la entrada y la salida de la ciudad, pero a la vez hay algo excitante en ello. El atraco. Llegas, les robas y te vas".
Sobre el Theremin...
"Mi primera experiencia con el Theremin fue con Lydia, la nieta de Leon Theremin, que vivía en Rusia. Estábamos en Hamburgo haciendo Alice con Robert Wilson. Queríamos alguien que tocase el Theremin, y alguien dijo "conozco a Lydia", y ella vino y parecía una pequeña muñeca rusa, con un jersey tradicional ruso, y su Theremin parecía una plancha de cocina. Y dentro todas las conexiones se mantenían unidas con pequeños trozos recortados de latas de cerveza que ella enroscaba en los cables. Y la antena era literalmente la antena de un Volkswagen, o un coche así. Y cuando tocaba, sonaba como la violinista Jascha Heifetz".
Lydia Kavina y su Theremin
Sobre Orphans...
"Esencialmente tenía miedo de perder todo este material, porque no mantengo unos buenos archivos. No tengo un gran archivo o una habitación con todo mi material ordenado. No sé. Quizá como tú, imagino, cuando quiero algo no soy capaz de encontrarlo. Y cuando no lo necesito es cuando lo encuentro. Así que quería sacar esto. Compré un montón de material a un tipo de Moscú que lo tenía todo en un CD que había recopilado. Fue raro: material de contrabando de un tipo en Rusia. De algunas cosas nunca llegué a tener el original, ni el DAT, ni la multipistas, ni siquiera la cinta de media pulgada. Simplemente las hice y me fui. Estoy empezando a archivar más las cosas a medida que me hago mayor. 'Oh, mejor que no nos deshagamos de esto, cariño. Lo necesitaremos cuando seamos viejos. Lo usaremos como mesita para el café'".
Sobre Daniel Johnston y su versión de la canción King Kong...
"Jim Jarmusch me puso su versión de King Kong, y yo intenté mantenerme tan fiel a ella como pude. Si has escuchado el original, sabrás lo que quiero decir. Tengo todos sus discos".
Sobre la adaptación cinematográfica de Factotum...
"Me alegro de que se estén haciendo películas con las historias de Bukowski. Soy un gran fan suyo. Lo que quieres realmente es ser válido y vital de alguna manera, ahora y cuando ya no estés. Permanecer como una presencia y una influencia y ser capaz de brotar y florecer y dar frutos. Supongo que es lo que todo el mundo quiere".
Trailer de Factotum
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domingo, marzo 26, 2006
Bukowski: Born into This
los tugurios se llenanlos vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena
Sale ahora en Estados Unidos, aunque lleva ya varios meses a la venta en Europa, la versión DVD de Bukowski: Born into This, un documental sobre la vida y obra del mítico escritor que fue estrenado en los cines en el año 2004.
Dirigida por John Dullaghan, la cinta mezcla imágenes de archivo con intervenciones de personas que conocieron a Bukowski y fans ilustres del borracho, mujeriego y brutal escritor. Y por ahí aparecen desde su esposa Linda Lee Bukowski hasta Sean Penn o Tom Waits.Entre los extras del DVD destacan algunos poemas todavía inéditos que verán la luz próximamente y un vídeo en el que Tom Waits lee The Laughing Heart, de la colección póstuma Betting on the Muse (1996).
The Laughing Heart
your life is your life
don’t let it be clubbed into dank submission.
be on the watch.
there are ways out.
there is a light somewhere.
it may not be much light but
it beats the darkness.
be on the watch.
the gods will offer you chances.
know them.
take them.
you can’t beat death but
you can beat death in life, sometimes.
and the more often you learn to do it,
the more light there will be.
your life is your life.
know it while you have it.
you are marvelous
the gods wait to delight
in you.