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martes, diciembre 21, 2010

Descanse en paz Captain Beefheart


Captain Beefheart ha muerto y Tom Waits lo lamenta:

"He was like the scout on a wagon train. He was the one who goes ahead and shows the way. He was a demanding bandleader, a transcendental composer (with emphasis on the dental), up there with Ornette [Coleman], Sun Ra and Miles [Davis]. He drew in the air with a burnt stick. He described the indescribable. He's an underground stream and a big yellow blimp. "I will miss talking to him on the phone. We would describe what we saw out of our windows. He was a rememberer. He was the only one who thought to bring matches. He's the alpha and the omega. The high water mark. He's gone and he won't be back."

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Don Van Vliet aka Captain Beefheart inhabited the world right under noses with his brush, his voice, and his music. He listened with his eyes and he saw with his ears…..Wondrous, secret,,, and profound, he was a diviner of the highest order..he described the indescribable…if he was a horse; he’d be unridable……..Long may all that he has given the world continue to sprout …. Our sympathy to his beloved and mythic wife Jan…

- Tom and Kathleen

Hoy no tengo ganas de traducir...

miércoles, mayo 26, 2010

Componiendo...

Dice la página de Anti que Tom Waits y Kathleen Brennan se encuentran actualmente en el estudio componiendo canciones para un nuevo álbum...

jueves, abril 15, 2010

John Hammond: "Es inspirador cuando estás cerca de un tío que tiene tanto talento"

John Hammond habla de sus colaboraciones con Tom Waits en esta entrevista de Gene Meyers para el diario de North Jersey.


Gene: Tú no escribes muchas canciones. Pero te he escuchado decir que trabajar con Tom Waits te inspiró para empezar a escribir más temas propios.
John: Es inspirador cuando estás cerca de un tío que tiene tanto talento y que tiene esa facilidad para escribir canciones que te emocionan.

Gene: Cómo conociste a Tom Waits?
John: Fue telonero mío en 1974, en Arizona.Hizo un concierto alucinante. Yo no quería salir después que él, pero tuve que hacerlo. Al final vino al backstage y se presentó y me dijo “tío, soy fan tuyo desde que estaba en el instituto”. Eso me dejó helado, y nos hicimos amigos. Mi mujer, Marla, habló con su mujer, Kathleen, sobre la idea de que Tom me produjese un álbum. Así es como nació Wicked Grin. Fue muy dinámico, y es el disco que más ha vendido de todos los que he hecho.

Gene: Además de Wicked Grin, también has versioneado Cold Water, y en tu último disco has incluido Get Behind the Mule.
John: Sí, casi todas las noches incluyo una o dos de sus canciones. Las amo. Lo clavan, y tienen una base de blues… tienen todo el sentimiento, y la forma que tiene Tom de ver la vida.

jueves, enero 28, 2010

Nuevo proyecto teatral con Robert Wilson!

Cuando ya habíamos dado por hecho que los rumores sobre una nueva obra teatral con Robert Wilson que corrieron hace unos años se habían quedado en nada, resulta que ahora se confirma el proyecto.

The Shadow es una adaptación de un cuento de Hans Christian Andersen a cargo del dramaturgo y realizador Martin McDonagh con música de Tom Waits y Kathleen Brennan.

Algunas fuentes sitúan el estreno en el Chatelet Theater de París el próximo 2011. Otras hablan del Festspielhaus de Baden-Baden, en Alemania.

Investigando en la página web de Robert Wilson, se encuentran noticias que documentan que la larga gestación de The Shadow se remonta al menos hasta el año 2004.
Esta será la cuarta colaboración entre Robert Wilson y Tom Waits/Kathleen Brennan, después de The Black Rider, Alice y Woyzeck.

viernes, diciembre 04, 2009

Woyzeck en Hamburgo


El proximo 23 de enero se estrena en Hamburgo una nueva versión a cargo de Thalia Theatre de Woyzeck, la obra teatral musicada por Tom Waits y Kathleen Brennan cuyas canciones aparecieron publicadas en el álbum Blood Money (2002).

Thalia Theatre ya ha representado en el pasado las otras dos colaboraciones de Waits y Brennan con el dramaturgo Robert Wilson: Alice (1992) y The Black Rider (1990).

Woyzeck, basada en un texto de Georg Buchner, se estrenó en el año 2000 en el Betty Nansen Theatre de Copenague.

Según Waits, la obra "trata de la locura, los niños, la obsesión y el asesinato, todas las cosas que nos importan, tanto ahora como antes. Es salvaje, sexy y curiosa: captura tu imaginación. Y hace que reflexiones sobre tu propia vida".

Entradas a la venta el 6 de diciembre.

jueves, noviembre 19, 2009

Rickie Lee Jones, la chica salvaje


Rickie Lee Jones habló hace unos días con el diario El País sobre sus tres décadas de carrera y su nuevo álbum, Balm in Gilead. También mencionó su antigua relación con Tom Waits:

La cantautora ha estado unida varios años al fotógrafo y escritor Lee Cantelon, autor en 1997 de The words. El libro ofrece una aproximación laica a las palabras de Cristo y sirvió de inspiración para The sermon on Exposition Boulevard, la obra previa de Jones. Sin embargo, en la historia siempre ha quedado el noviazgo de ésta con Tom Waits: dos talentos torrenciales, vagabundos nocturnos, enamorados en Los Ángeles en el crepúsculo de los setenta. Ella, tocada con su boina francesa; él, con su pork pie hat. Juntos, paradigma de lo cool.

El romance coincidió con el éxito sensacional de su primer largo en 1979, Rickie Lee Jones (Waits ya había publicado tres, más inadvertidos), y se truncó ese mismo año. Su final marcó parte del espléndido segundo trabajo de Rickie Lee Jones, Pirates (1981). Y la llevó a declinar la oferta de Francis Ford Coppola para participar junto a Waits en su filme Corazonada. "Tiene gracia, porque artísticamente no me arrepiento en absoluto. Ni me gustaba el guión ni me gusta la película. Pero sé que en lo personal, si la hubiera hecho, mi vida habría sido muy diferente", reflexiona con una risotada. Y prosigue: "Rechazar el trabajo y negarme a verle aquel mes de diciembre propiciaron que Tom conociera a su mujer (la escritora Kathleen Brennan). Fue en el propio rodaje, ella trabajaba para Coppola. Desde hace tiempo, siempre me planteo por qué a mí me preguntan por él y no al revés. En el inicio de mi carrera yo hablaba mucho de mi novio. Luego, con los años, Tom y su mujer dejaron claro que no se les podía preguntar por mí. Y cuando él se hizo mucho más famoso que yo, empezó a controlarlo todo muy bien: decide quién hablará con ellos y qué van a decir. Es una magnífica manera de ser, pero no es como yo soy. Aunque imagino que para ella no resultaría nada agradable escuchar durante años la misma pregunta...".


Asediando las colinas
Diego A. Manrique

Treinta años y varios grammies después, cuesta imaginarlo: en 1979, cuando publicó su primer elepé, Rickie Lee Jones encarnaba un impulso jacobino. Ella y su novio, Tom Waits, eran radicales: querían echar atrás el calendario. Funcionaban como si el rock and roll nunca hubiera existido, como si el hipster de los años cuarenta y cincuenta fuera la alternativa ideal al American way of life. Parecían más cómodos en la California mítica de Raymond Chandler que en el feo mundo real, donde un ex actor apuntaba hacia la Casa Blanca.

Ella y Tom planteaban una enmienda a la totalidad del endiosado establishment musical californiano, la constelación de los Eagles, Jackson Browne, Joni Mitchell, Linda Ronstadt, Fleetwood Mac y demás artistas que obedecían las estrategias empresariales de David Geffen, Elliott Roberts e Irving Arzoff. Inconscientemente, los rebeldes de principios de los setenta habían generado una industria dominada por grandes corporaciones. Con la gira de Crosby Stills Nash & Young en 1974, se comprobó que el rock angelino podía ser una inagotable máquina de hacer dinero. Entre nubes de cocaína, aquella aristocracia musical estaba divorciada de la realidad circundante. Sus impulsos eran incestuosos: hasta se creó su propio club, The Roxy (como alternativa al Troubadour, donde actuaban Rickie y Tom). Todos eran artistas de Warner, Elektra o Asylum. Tom y Rickie grababan para el mismo conglomerado pero estaban separados espiritual y geográficamente. Las superestrellas vivían en Laurel Canyon y Topanga Canyon, en mansiones en las colinas, mientras la pareja temible estaba abajo, en los bulevares urbanos. Waits y Jones se alimentaban de la vida callejera, del magma humano que pululaba por el hotel Tropicana y otros antros. Rickie se definía por oposición a Joni Mitchell: la canadiense podía experimentar con el jazz (una deriva que culminó en 1979 con Mingus) pero aquello podía parecer un capricho de millonaria, mientras ya se sabe que Rickie aseguraba estar "en el lado jazz de la vida".

Según Tom: "Ella era mucho más mayor que yo en términos de sabiduría callejera". De hecho, Rickie terminó por aterrar a Waits: lo suyo era una pose de beat mientras que ella lo vivía a fondo. Podían coincidir en el romanticismo de la ebriedad pero Tom, demasiado precavido, se negó a seguirla por el lado salvaje de las drogas duras, las situaciones sexualmente equívocas y demás riesgos nocturnos.

Persiste la confusión respecto a la cronología, los motivos de la separación de la pareja. Sabemos que Tom Waits encontró su camino durante el rodaje de Corazonada, donde conoció a la que sería su esposa, Kathleen Brennan. Ella arregló sus asuntos profesionales, impuso disciplina en lo que anteriormente era una existencia disipada y, finalmente, proporcionó la estabilidad emocional necesaria para que Waits creara su personaje definitivo: el experimentador sonoro, el hombre lobo de Pomona, el excéntrico francotirador. La carrera de Rickie ha sido una montaña rusa, prueba y error, conflicto y redención. Paradójicamente, un recorrido muy similar al de su antigua enemiga, Joni Mitchell.

martes, agosto 11, 2009

En el jurado de The Independent Music Awards


Kathleen Brennan y Tom Waits forman parte del jurado de The Independent Music Awards, que llega este año a su novena edición. La convocatoria para la presentación de candidaturas está abierta.

viernes, mayo 22, 2009

Sólo hay una cosa peor a que te malinterpreten

Publicaba el New York Times hace unos días el prólogo de la biografía no autorizada de Tom Waits Lowside of the Road, escrita por Barney Hoskyns. Como siempre, lo mejor que pueden hacer es leer el texto completo en inglés, pero traduzco aquí los fragmentos que me han parecido más interesantes sobre las dificultades que Hoskyns se ha encontrado a la hora de investigar la vida y obra del escurridizo Waits.

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En el año 2004 Waits lo dijo mejor de lo que nadie podría hacerlo: “Tienes que asegurarte de que la demanda es mucho más grande que tu oferta. El público es un animal salvaje. Es mejor no alimentarlo demasiado bien”.

En varios momentos a lo largo de los dos años de investigación sobre la vida y obra de Waits me tuve que parar y preguntarme a mí mismo: “¿Tengo realmente el derecho de escribir un libro sobre Tom Waits?”.

“Keith Richards me hizo llegar el mensaje de que estaría encantado de hablar conmigo sobre su colaboración con Waits en Rain Dogs y Bone Machine. Pero la oferta fue retirada sumariamente porque Tom –o más exactamente “Tom y Kathleen” (Brennan, la esposa de Waits)- habían sido informados de mi petición. La aparente perversidad de no querer que uno de los indiscutibles grandes del rock demuestre públicamente su amor y admiración me confundió. Y también me hizo pensar sobre cuál es el auténtico motivo por el que los Waits han bloqueado, bloquean y bloquearán a los biógrafos”.

“¿De qué crees que tienen miedo?” me preguntaban mis amigos. Generalmente lo que contestaba era algo así como: “No sé de qué tienen miedo. Creo que saben que no soy Kitty Kelley o Albert Goldman o J. Randy Taraborrelli – o Nick Broomfield o A.J. Weberman o Rupert Pupkin. De todas formas tampoco hay muchos trapos sucios que sacar. Waits se emborrachaba con Rickie Lee Jones y Chuck E. Weiss. Destrozaban nomos de jardín en Bel Air y se pelearon con unos policías en Duke’s Coffe Shop ¿Y qué?”. Normalmente hacía una pausa antes de añadir: “De hecho no creo que tengan miedo de nada. Simplemente no quieren que haya un libro que de alguna manera freudiana reduzca a Waits a la suma de sus experiencias vitales. Y eso en cierta forma me gusta; de hecho, siento un total respeto por ese punto de vista”.

He entrevistado a Waits en persona dos veces, y he hablado con él por teléfono en varias ocasiones. Como la mayor parte de los periodistas que han hablado con él, (me gusta pensar que) me hice bien con él. Me ha hecho reír incontroladamente. El primer encuentro fue entre el lanzamiento de dos álbumes, en el centro de Nueva York. La entrevista había sido concedida especialmente a New Musical Express, que había nombrado Swordfishtrombones el Mejor Album del Año. Fuera de la rutina de entrevistas, Waits era una compañía agradable, le tomaba el pelo a las camareras y hablaba sobre la locura diaria de su Manhattan de adopción. 
La segunda vez, catorce años después en un restaurante cerca de su casa en el norte de California, Waits estaba en mitad de una semana en la que estaba siendo interrogado por la prensa europea, y tuve la clara sensación de que estaba desgastado por la seriedad de sus interlocutores. Se soltó un poco cuando salimos a dar una vuelta por carreteras secundarias en su Coupe de Ville de 1970, pero había en él una cautela, un cansancio, que no estaban en 1985. Pensé que empezaba a notarse la lucha por aferrarse a su privacidad ante la fascinación casi religiosa que despierta cada uno de sus movimientos.

“A lo largo de mi investigación he sido consciente de que Tom y Kathleen sabían lo que estaba haciendo, aunque sólo fuese por los correos electrónicos de personas que han sentido que era su deber denegar mis peticiones de entrevistas por ellos, su manager Stuart Ross o su secretaria Jualianne Deery. Entiendo que debe ser como ser acosado, o ser amado por alguien que deseas que desapareciese”.

“Pensé que las cosas no podían ir a peor cuando un veterano periodista musical llamado “Uncle Ray” –pseudónimo de un colaborador de Creem que conoció a Waits a mediados de los setenta- decidió no hablar conmigo para “no interferir con la privacidad de Tom”. Joder, pensé. Si ni siquiera los viejos críticos de rock quieren hablar conmigo, entonces estoy realmente jodido. Pero las cosas podrían haber sido peor, por supuesto: uno de los anteriores biógrafos de Wais, Jay S. Jacobs, me dijo que la respuesta de Bette Midler a su petición de una entrevista fue amenazarle con una demanda”.

Afortunadamente ha habido mucha gente del pasado de Waits que sí han querido hablar sobre él, ya sea porque no tienen nada que perder al hacerlo o porque ni Waits, ni Brennan, ni Stuart Ross ni Jualianne Deery iban a decirles qué debían hacer.

“Creo que tengo derecho a contarte cosas sobre mis días de trabajo con Tom”, dice el saxofonista Ralph Carney, que tocó con Waits durante quince años. “Ahora es parte de la historia”.

“A menudo me acuerdo de Tom y le deseo lo mejor”, dice Bob Webb, uno de sus primeros mentores y músicos. “No pretendo perjudicarle atendiendo tu petición, aunque al parecer él piensa que estoy haciendo justamente eso. En el corazón yo mismo tengo demasiado de biógrafo e historiador como para dejar que todos estos hechos se desvanezcan sin ser registrados”.

“Estoy desconectado”, dice Bones Howe, el hombre que produjo siete discos de Tom Waits entre 1974 y 1982. “Ahora mismo no tengo ninguna manera de coger el teléfono y hablar con Tom. Me encantaría poder hablar con él sólo para preguntarle qué tal va todo. Ya sabes, ¿cómo son sus hijos? Quiero decir que, él fue a la boda de mi hija mayor. Era un poco como de la familia”.

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“Creo en los misterios de las cosas, sobre mí mismo y sobre las cosas que veo. Me gusta sorprenderme y llegar a mis propias conclusiones equivocadas.” 
Tom Waits a Mark Rowland, Musician, octubre de 1987

 “A la gente no le importa si dices la verdad o no, sólo quieren oír algo que no sepan todavía. Hazme reír o hazme llorar, no importa. Si estás viendo una película realmente mala y alguien se acerca y te dice, “está basada en hechos reales”, ¿mejora eso la película de alguna manera? No. Sigue siendo una mala película”.
Tom Waits

lunes, abril 06, 2009

En la Casa Blanca

El próximo jueves 9 de abril, Tom Waits y Kathleen Brennan asistirán en la Casa Blanca a la cena que anualmente celebra la asociación de periodistas que cubren las noticias del gobierno estadounidense (White House Press Correspondents Association).

Entre la lista de invitados están también Willie Nelson, Bruce Springsteen, Lou Reed, Marilyn Manson y Paris Hilton.

Habitualmente, este evento suele ser presidido por el presidente del país.

lunes, marzo 23, 2009

De las cloacas vino su canto

Artículo de Diego Manrique en El País de hoy.

Una nueva biografía llega al fondo de Tom Waits pese al veto del músico
DIEGO MANRIQUE - Madrid - 22/03/2009


Barney Hoskins supo que tenía problemas cuando Keith Richards se echó atrás y le informó que, sintiéndolo mucho, no colaboraría en su biografía sobre Tom Waits. Si ni siquiera un bocazas como el guitarrista de los Rolling Stones -que trabajó fugazmente con el californiano en los años ochenta- se atrevía a romper el silencio, se desvanecía la posibilidad de elaborar un retrato de Waits a partir de testimonios de los que le han tratado.

Bajo la influencia de su mujer, el músico se radicaliza en música y política

Tras rechazar hablar con Hoskins, Tom se había puesto en contacto con su círculo de compinches y conocidos, pidiendo que no participaran en el proyecto. Una orden que casi todos acataron: Waits inspira lealtad, respeto y, sí, temor (son famosas sus explosiones temperamentales, sin olvidar su predisposición a recurrir a los juzgados). Han callado antiguas novias (Bette Middler, Rickie Lee Jones), viejos asociados y hasta colegas tan distantes como Richards o Elvis Costello.

Pero el veto no ha podido evitar que se materialice un grueso tomo, Lowside of the road: a life of Tom Waits. Hoskins no es un killer tipo Albert Goldman, uno de esos biógrafos que trituran sistemáticamente al famoso buscando atraer ventas morbosas. Todo lo contrario: británico puntilloso, ha firmado memorables libros sobre el rock de California. Sus pesquisas revelan el andamiaje del mito Tom Waits y los puntos esenciales de una existencia no exenta de turbulencias.

Low side of the road traza el perfil de un chico que vivió sus primeros años en medio de una guerra doméstica, desgarrado entre una madre religiosa y un padre alcohólico, profesor de español siempre dispuesto a escaparse de juerga rumbo al cercano México. En algún momento, Waits rompió filas con su generación: rechazó la potente cultura juvenil de los sesenta y se zambulló en el mundo de los adultos, incluyendo sus decadentes locales nocturnos. Tenía una fascinación seria por los detritos de la beat generation, los románticos del arroyo que soñaban en jazz. Algunos le rechazaron airadamente: según Charles Bukowski, Tom no poseía "un solo hueso original en su cuerpo"; le resultaba obsceno tan laborioso aprendiz de perdedor. Por el contrario, un superviviente hardcore como William Burroughs le bendijo.

A mediados de los setenta, Tom Waits grababa para Asylum Records, el hogar de los cantautores dorados; era un artista de culto, con razonables ingresos. Sin embargo, prefería vivir en el Tropicana, un motel cutre de West Hollywood, dos habitaciones donde se amontonaban libros, discos, botellas, revistas porno. De gira con figuras como Ry Cooder, evitaba los hoteles decentes previstos para instalarse en el alojamiento más casposo que podía encontrar. La atracción por las cloacas llevada a la perversidad.

Cuando el personaje le está devorando, aparece el hada buena. En 1980, durante el rodaje de Corazonada, se enamora de una dramaturga de origen irlandés, Kathleen Brennan, inquilina del taller de talento que subvenciona un Coppola en la cumbre de su poder. Kathleen le retira del alcohol mientras arregla sus barullos económicos y contractuales. Se casan rápidamente y, tras pasar por Nueva York, se refugian al norte de California, en el valle de Sonoma. Adiós a la bohemia: tienen hijos y ejercen de padres.

A diferencia de lo ocurrido cuando Dylan se retira de la circulación en 1966, no simplifica su música. Bajo la influencia de Brennan, Waits se ha radicalizado en sonido, estructuras y expresión. Ya no es la simpática destilación de un beatnik arquetípico: ahora aúlla, castiga los instrumentos, amplía su abanico estilístico. Kathleen le azuza a arriesgarse, incluso en política. Desarrolla su faceta como actor secundario, generalmente con realizadores de prestigio. Ignora las convenciones de la industria musical: nada de giras promocionales, sí a caprichos como editar dos álbumes simultáneamente. La libertad por encima de todo: tras ejercer de cola de león en Island Records, mejor ser cabeza de ratón en la independiente Epitaph.

Temeroso de que se caracterice a su esposa como una nueva Yoko Ono, Waits se esfuerza en protegerla. Así, lleva su proceso creativo a la zona de sombras. Prefiere que no quede claro cuánto hay de ella en cada disco. Desvía las preguntas incómodas con alardes de excentricidad, exhibiciones muy aplaudidas por los pocos periodistas a los que concede citas. En ese proceso se menosprecia a muchos fieles de la primera época, como el productor Bones Howe. Para Barney Hoskins, la obsesión de Waits por el misterio ha desembocado en censura encubierta. Que, inevitablemente, multiplica la curiosidad por la persona que se oculta tras esos discos intimidantes.

jueves, marzo 12, 2009

Nuevo disco

Interesantísimas noticias.

Según Anti, Tom Waits y Kathleen Brennan han empezado a escribir nuevas canciones y planean entrar en el estudio el próximo verano para grabar su próximo disco.

lunes, diciembre 22, 2008

Tom Waits y la ausencia de Dios


Es un artículo de marzo de 2007, pero lo acabo de descubrir y pienso que merece la pena compartirlo. José de Segovia habla de Tom Waits y la religión en Protestante Digital.

Durante años Tom Waits fue el bardo borracho, que cantaba a las prostitutas, fugitivos, criminales y vagabundos. Ahora gracias a su mujer, lleva catorce años sin probar el alcohol, aunque a sus 56 años, sigue igual de atraído por el lado oscuro de la vida. Después de apenas haber grabado nada en los años noventa, sacó dos discos un mismo día del año 2002 y otro el 2004, a los que añade ahora treinta nuevas canciones en un triple álbum, que dedica a los Huérfanos de la miseria que deja el río de este mundo. Su voz ronca nos sigue hablando de tragedias y pecados, lejos de la gracia de un Dios que parece demasiado ocupado…

Aunque nació en una familia de maestros de clase media en Pomona (California) en 1949, el matrimonio se divorcia en 1960, después que su padre se marchara cuando tenía sólo diez años. Por eso “siempre estaba buscando un padre”, dice Waits. Fascinado por la literatura beat de autores como Ginsberg y Kerouac, comienza a escribir mientras trabajaba de cocinero y gorila en un club. Enamorado de la cantante Rickie Lee Jones, vive con ella una relación tormentosa desde 1977, compartiendo peleas, alcohol y demasiados momentos sórdidos, hasta conocer a la guionista Kathleen Brennan...

Esta chica de familia católica irlandesa, con la que se casa en 1980, fue el catalizador de su carrera musical, tras su irregular paso por el cine. Sus primeros discos habían sido recibidos como “ladridos de borracho”, pero Swordfishtrombones (1983) será su descubrimiento para la crítica, aunque todavía no para el gran público. Juntos escriben ahora todas las canciones. Uno de sus tres hijos toca ya la batería en su grupo y Waits ha empezado a vender ya muchos discos desde Real Gone (2004). Los anteriores fueron dos bandas sonoras de dos espectáculos teatrales basados en Alicia de Lewis Carroll y Woyzec de Buchner. A su excéntrica voz, se ha unido ahora la más increíble instrumentación, que abarca desde cañones de artillería a viejos cuernos.

SONIDOS INFERNALES
Si hubiera una música de fondo que acompañará los últimos tramos del túnel que lleva al Infierno, sería como estos ruidos inquietantes, que rechinan bajo la base de las percusiones siniestras que acompañan algunos temas de Tom Waits. Cantado por él, hasta el Heigh Ho de Blancanieves y los sietes enanitos de Orphans (2006), parece entonado por un grupo de esclavos infernales, al compás que marca un ogro golpeando con un martillo. Los demonios de hecho parecen llenar muchas de sus canciones, que nos hablan en ocasiones del propio diablo, pero también de Jesús, aunque no en la misma medida y desde luego no con igual poder…

Waits nunca ha hecho el menos esfuerzo para hacer sentimental sus historias. Son de una dureza tal y un ambiente tan oscuro, que su voz parece la de un monstruo viscoso, que se arrastra desde las cloacas, dispuesto a vomitar algo de esa terrible realidad que preferimos ignorar… Para muchos, todo esto es tan sucio, que no pueden aguantar un momento su desagradable voz… Las tragedias de las que nos habla, son sin embargo tan auténticas como la vida misma…




Una de las más famosas canciones que ha hecho sobre prostitutas es Christmas Card From A Hooker In Minneapolis. Toma la forma de una tarjeta de Navidad, que habla de la esperanza de una mujer que ha dejado la bebida y ha encontrado un hombre que ama al hijo que está esperando, aunque no sea él su padre. Todo parece tan idílico como el Noche de Paz, con el que suele comenzar esta canción en directo, cuando de repente el último verso nos enfrenta a una realidad muy diferente. La mujer admite que este hombre no existe y necesita dinero para pagar un abogado que la saque de la cárcel. El final de sus historias suele ser así de una crueldad tal, que resulta insoportable…

Pero si Waits nos resulta incómodo es porque nos recuerda la condición humana. En un mundo en que cualquier intento de culpabilizarnos se ve como una falta de objetividad, su música nos enfrenta a la realidad del corazón del hombre: “Engañoso más que todas las cosas”, como dice Jeremías, tan “perverso”, que “¿quién lo conocerá?” (17:9)… Muchos han intentado ignorar el diagnóstico bíblico, pensando que si las circunstancias cambiaran, el hombre sería mejor… Sus esfuerzos son sin embargo tan patéticos, como esa religiosidad que piensa lo mejor de la humanidad, aunque las evidencias digan lo contrario...

DESTELLOS DE GRACIA
La periodista Terry Gross entrevistó al cantante en un largo programa de radio en Filadelfia. Ella no es aficionada a su música, pero ha investigado bastante su vida, por lo que le hace buenas preguntas. Una de ellas hace referencia a una historia, que cuenta también Cath Carroll al principio de su biografía. Le pregunta cuál es la experiencia más extraña que ha tenido haciendo auto-stop. Dice que fue una Nochevieja enfrente de una iglesia pentecostal. Estuvieron atascados en un pueblo horas y horas, cuando se hizo cada vez más oscuro y hacía cada vez más frío. Una señora salió de la iglesia y les invitó a entrar dentro. Sentados en el último banco, escucharon como cantaban con una pandereta, una guitarra eléctrica y una batería, antes de ponerse a hablar en lenguas. Luego pasaron una ofrenda y para su sorpresa, les dieron algo de dinero, para pagar el hotel y la comida…

En el libro sin embargo Waits dice que esa señora llamada Anderson, le señaló con el dedo cuando estaban en la iglesia, cada vez que hablaba de la obra del diablo. Esto le hizo sentirse mal, dándole la inspiración para escribir la canción Down, Down, Down de su disco Sworfishtrombones (1983). Una versión algo distinta de la misma historia, que nos muestra la complejidad de Tom Waits. Ese lado desconocido le extraña también a la periodista, cuando le comenta la canción que escribió para Johnny Cash al final de su vida, Down There By The Train:
  • Suena extrañamente espiritual, cuando normalmente sus textos niegan a Dios.

  • ¿Sí, de verdad?

  • ¿No diría usted eso?

  • No lo sé.

  • Dios está ausente.

  • No lo sé, ¿usted cree que sí?

  • Bueno, en algunas canciones… Una explícitamente dice que “Dios está lejos ocupado”.

  • Sí, de acuerdo. Bueno, está lejos. No se ha ido. Sólo se ha marchado. Tiene que entender que está ocupado. Alguien como Él tiene mucho trabajo. Se tiene que ocupar de muchas cosas…
Cash desea sin embargo en esta canción que sean “lavados todos tu pecados”. ¿Cómo es esto posible? En uno de los temas que Waits escribió para el veterano grupo de gospel, The Blind Boys of Alabama, su personaje se confiesa como un borracho que sabe que Jesús va a venir pronto. Su confianza es que Dios se acuerde de su fragilidad, ya que al fin y al cabo está hecho de polvo.

En Abajo en el agujero, Waits comienza su canción en el Paraíso, donde advierte del poder del diablo. Sus personajes aparecen sin embargo siempre vencidos, aunque quisieran como el vagabundo de la composición de Gavin Bryars, que “la sangre de Jesús nunca le fallará”. El cantante añadió su voz a la grabación de este hombre sin casa, que canta un himno, refugiado en la cruz de Cristo. En su voz patética es como si se sintiera el frío de la calle, cubierto con un periódico… Sí aún así se puede vivir confiado, es que Dios no puede estar tan lejos…

José de Segovia Barrón es periodista, teólogo y pastor en Madrid


© J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España, 2007).

miércoles, diciembre 17, 2008

Never Let Go en una campaña contra el hambre

Nos enteramos por The Eyeball Kid que Tom Waits y Kathleen Brennan han cedido la canción Never Let Go para los spots de la última campaña de la organización Feeding America. "Todos necesitamos que nos recuerden que las personas que necesitan ayuda para salir adelante son todos miembros de nuestra familia", ha dicho Tom Waits sobre la campaña.

"El hecho de que más de 35 millones de estadounidenses pasen hambre cada año es intolerable. Esta campaña ayudará al país a darse cuenta de que todos tenemos vecinos, conocidos y otras personas con las que interactuamos cada día que necesitan nuestra ayuda", dice Vicki Escarra, presidenta de Feeding America.



lunes, diciembre 01, 2008

Hay una nueva especie de pájaro en el cielo

Tom Waits y Kathleen Brennan se han sumado a las condolencias expresadas por muchas primeras figuras del panorama musical ante la muerte de Rob Partridge, jefe de prensa de Island Records durante muchos años.

"Rob era un gran hombre, un amigo querido por toda la familia y un navegante pionero con el que trabajamos durante 25 años. Nuestros corazones están con su encantadora esposa, Tina. Una luz muy intensa y cálida ha desaparecido aquí en la tierra, pero hay un nuevo pájaro extraño en el cielo... el Rob Partridge".


Y ya que estamos con Island Records, comentar que la discográfica cumple el año próximo 50 años. Para celebrar el aniversario, se organizarán diversos eventos a lo largo de 2009. En mayo se celebrará un festival, se emitirán documentales en radio y televisión, se editará un libro con la historia del sello, se organizarán diversas exposiciones, se celebrará el Festival de Cine Island 50, se reeditarán los títulos clásicos de Island, y se pondrán a la venta cajas en ediciones de lujo.

El sello Island fue fundado en 1959 en Kingston, Jamaica, por Chris Blackwell, y establecido en Londres a principios de los sesenta. Island, en sus comienzos, fue una de las pocas casas interesadas en el naciente ritmo conocido como reggae, además de sus trabajos con ska y rocksteady. Hoy en día es una filial de Universal Music Group.

Tom Waits editó en Island los discos Swordfishtrombones (1983), Rain Dogs (1985), Franks Wild Years (1987), Big Time (1988), Bone Machine (1992), Night on Earth (1992) y The Black Rider (1993).

sábado, septiembre 06, 2008

Fragmentos de Tom Waits escuchados en un sueño



Bruno H. Piché repasa algunas de las mejores citas contenidas en el libro Tom Waits / Conversaciones, entrevistas y opiniones (Mac Montandon, Barcelona, Global Rhythm Press, 2007). Extraído de Letras Libres.

Estuve lejos una larga temporada. Acababa de volver a la ciudad y el amigo Fo generosamente me abrió las puertas de su casa por unos cuantos días. Una noche llegué sin un centavo en los bolsillos, las suelas de los zapatos húmedas y el estómago lleno a ¾ de un vino tan pesado como Magna Sin. Directo al sofá. Caí en un sueño profundo y plácido en el que escuchaba una tonada desconocida y frases provenientes de un libro adquirido antes de mi regreso (Mac Montandon, Tom Waits / Conversaciones, entrevistas y opiniones, Barcelona, Global Rhythm Press, 2007) y sobre el cual decidí que sería conveniente no decir una sola palabra más:

– No vayas tan lejos en el pasado. Ahí atrás me pierdo. (Magnet, 2004)

– Me gusta la contaminación, el tráfico, la gente rara, los atascos, los vecinos molestos, los bares abarrotados, y paso la mayor parte del tiempo en el coche yendo a ver una película. (Nota de prensa de The Heart of Saturday Night, 1974)

– Pueden pasar muchas cosas en el viaje cuando algo tiene que descender todo el trayecto desde tu cerebelo hasta tus dedos. A veces escucho discos, mi propio material, y pienso, Dios, la idea original para esto era mucho mejor que la mutación a la que hemos llegado. Lo que procuro actualmente es captar lo que surge y mantenerlo vivo. Es como acarrear agua con las manos. Quiero conservarlo todo, y a veces cuando llegas al estudio ya no queda nada. (Option, 1989)

– Pasé un periodo en que era como daltónico con respecto al sonido. O astigmático del oído. (Magnet, 2004)

– Al cabo de un tiempo, la música con muchos instrumentos de cuerda suena como Perry Como. Esa es la razón por la que ya no trabajo demasiado con el piano. Es como la escuela. Quieres verla en llamas. (Playboy, 1988)

– Cuando las leyes que gobiernan tu locura privada se aplican a la rutina diaria de vivir, tu vida puede coagularse y colisionar. (Musician, 1987)

– Mi esposa ha sido genial. He aprendido mucho de ella. Es católica irlandesa. Tiene todo el oscuro bosque viviendo en su interior. Me empuja a lugares a los que yo no iría. ¿Y los niños? Creativamente, son asombrosos. El modo en que dibujan, ¿sabes? Se salen de la hoja de papel y siguen dibujando por las paredes. Desearías ser tan abierto. (Playboy, 1988)

– Desde pequeño pensé que los mendigos y los vagabundos, la gente que vivía al raso, sabían algo más, o algo distinto. Estaba convencido de que los que no tienen nada lo tienen todo. Ya sé que esto no es verdad a la fuerza, pero me lo creí e intenté vivir durante mucho tiempo con muy poca cosa. Un sitio abierto y un corazón abierto: eso me pareció importante. (El País, 1999)

– El hecho de que tú no pesques nada no significa que no haya peces ahí afuera. (LA Weekly, 1999)

– Mi esposa y yo leemos el periódico y recortamos cientos de artículos, y entonces leemos el periódico de ese modo, sin todo lo demás. Es nuestro propio periódico. Hay mucho relleno en el periódico y el resto es publicidad. Si lo condensas y te quedas con las historias esenciales, como la historia sobre el pez con un solo ojo y tres colas que hallaron en el lago Michigan, renuevas totalmente tu relación con el periódico. (Magnet, 1999)

– El día que recogen la basura, te das cuenta que alguien está husmeando en la tuya, sacas la cabeza por la ventana y le dices: “¿Qué demonios está haciendo?” Y entonces se va y tú empiezas a revisar tu propia basura. Empiezas a reevaluar la calidad de tu basura, preguntándote si habrás cometido algún terrible error, si habrás tirado algo que ahora va a ser esencial en tu vida. (LA Weekly, 1999)

– Todos mezclamos verdad y ficción. Si estás atascado en un lugar de la historia, te inventas la parte que necesitas. (Rolling Stone, 1999)

– He dormido en un cementerio y viajado en trenes de carga. (Magnet, 1999)

– Hay una soledad común que se extiende de costa a costa. Es como una inconexa crisis de identidad común. Es la oscura, cálida, narcótica noche americana. Sólo espero llegar a palpar ese sentimiento antes de hallarme a mí mismo uno de estos días en la Calle Fácil. (Newsweek, 1976)

– La razón por la que los teatros no hacen espectáculos los lunes por la noche es porque los lunes por la noche eran la noche de la Horca, y nadie podía competir con la noche de la Horca. Hasta hoy, los teatros permanecen a oscuras los lunes. (Magnet, 2004)

– ¿Qué será? ¿Un infarto en un baile? ¿Un huevo tragado por el conducto equivocado? ¿Una bala perdida que llega desde un conflicto a dos millas de distancia, rebota en un poste, atraviesa el parabrisas y agujerea tu frente como un diamante? ¿Quién sabe? Fíjate en Robert Mitchum. Murió mientras dormía. Eso está bastante bien para un tipo como Robert Mitchum. (Magnet, 2004)

– La mayoría de nosotros no estamos preparados para absorber la verdad de lo que realmente está pasando. (Magnet, 2004)

– No soy el Payaso Sonrisas. O Bono. No corto el listón en las inauguraciones de supermercados. No me pongo del lado del alcalde. Tira tu pelota en mi patio, y no volverás a verla. Tengo solamente un círculo íntimo de amigos y seres queridos; lo que se llama un círculo de confianza. (The Onion, 2002)

– Soy tan sólo un rumor. (New Musical Express, 1975) ~

sábado, julio 26, 2008

Las diosas de Cohen y Waits

Columna de Adrián Vogel en Efe Eme.

La amistad entre artistas y disqueros suele venir condicionada por una agenda de trabajo. Que coincide con calendarios de grabación, edición, giras de promoción y conciertos. Un cambio de discográfica, de cualquiera de las partes, enfría la más cordial de las relaciones. Aunque siempre hay excepciones.

Por eso cuando salí de Sony (antes CBS) en 1992, para montar Compadres, me sorprendió la llamada de Leonard Cohen. Tras la sorpresa inicial al oírle al otro lado del teléfono, me pudo la satisfacción y más teniendo en cuenta la naturaleza de la llamada. Pero antes de centrarme en el favor que me pidió, quiero dar otro salto atrás en el tiempo. A la década anterior, los 80.

Nos conocimos cuando la CBS estadounidense rechazó editar Various positions. Lo cual eran muy malas noticias para la división internacional, donde trabajaba, y más concretamente para las compañías europeas. Mi jefa en Nueva York, Bunny Freidus (vicepresidenta de operaciones creativas), se movilizó rápidamente y montó una reunión para escuchar el repertorio disponible. La química fue muy buena. Posteriormente Cohen y yo tuvimos varias reuniones más para perfilar detalles (mezclas, mastering, diseño, partes de producción, información de etiqueta, calendarios, etc.). En una de esas citas, en un bar, sellamos ¡en una servilleta! las bases de su contrato con CBS Records International (que excluía a Canadá y USA). Así que resulta que Florentino Pérez no inventó nada, pero tanto a su manager (jefe de la entonces fiel y eficiente Kelley Lynch) como al abogado de la compañía, no les hizo demasiada gracia la movida.

El álbum se editó en 1984. Habían pasado cinco años desde el anterior, Recent songs. Muchos meses después Various positions también fue lanzado en su país natal y en Estados Unidos.

En 1986 ya de vuelta en España, mi jefe Manolo Díaz (presidente de la compañía española) puso en marcha Poetas en Nueva York, un disco colectivo de cantautores basado en el libro de Federico García Lorca, con portada de Úrculo. Manolo, que fue cantautor y autor pop de éxito, conocía el potencial musical de la obra del genial poeta. Con Aguaviva (que también triunfó en Italia). Asimismo sabía de mi afinidad con Cohen. Y me pidió que gestionase su colaboración para el disco, que sería la guinda del proyecto. Cuando le conté que no creía que hubiese problemas, porque la hija de Leonard se llamaba Lorca, sonrió con satisfacción. A fecha de hoy no sé si porque veía realizable su sueño de contar con el maestro canadiense o porque conocía el dato. O por ambas cosas.

El caso es que Leonard Cohen eligió un poema fácil de musicar “Pequeño vals vienés” pero difícil de traducir. Le trajo de cabeza. Fueron dos meses de intenso trabajo (creo recordar que empleó unas 150 horas para adaptar el texto al inglés). Lo cual nos hizo cambiar el lugar de grabación de Nueva York a París (estudios Montmarte). “Take this waltz” fue el resultado que después retocaría para incluirla en su siguiente álbum I’m your man (1988).

En octubre del 86 vino a Madrid para la presentación de Poetas en Nueva York y para rodar un videoclip en Granada.

Dos pequeñas notas al margen: en Holanda Poetas en Nueva York recibió el Edison, su equivalente al Grammy, como mejor disco del año y en la casa de Lorca en Granada hizo el pino y la foto fue portada del New Musical Express (me encantaría tener esa foto, pero no la localizo).

Así que cuando llamó para pedirme un favor, no me podía negar. Dos buenas amigas suyas venían a Madrid y quería que las atendiese. Eran Kathleen Brennan, la esposa de Tom Waits, y su novia, la actriz Rebecca de Mornay, con la que estaba a punto de romper (si no lo había hecho ya).

La Brennan me pareció una mujer fascinante. De tremenda cabeza. Entendí perfectamente cómo había encauzado no sólo la vida de Tom Waits sino también su talento.

Rebecca de Mornay era un bellezón y tenía ganas de marcha. Así que después de la cena nos fuimos los tres de copas.

Durante la cena hablamos de lo humano y lo divino. Y de la casualidad y del destino (todavía no conocía a Paul Auster). Me quedé prendado de la historia de cómo se conocieron. Fue en 1980, durante el rodaje de una película maldita de Francis Ford Coppola, One from the heart.

Tom Waits estaba componiendo la banda sonora de la película, para que la cantase Cristal Gayle. La Brennan trabajaba como supervisora de guiones para la productora de Coppola, American Zoetrope. Y Rebecca era una de las actrices del reparto. Ellas se hicieron amigas y unas sugerencias a Waits sobre el texto de algunos temas produjeron el flechazo.

Me sorprendía como Kathleen hablaba de su marido, de sus hijos, de una vida absolutamente normal y burguesa, ¿había domesticado a la fiera? ¿O simplemente había encauzado su talento de forma productiva? Creo que más bien fue esto último. Y “el malditismo” ha sido su mejor marketing y el que les permite llevar una vida apacible, alejada de los focos del estrellato. Aunque sean los críticos más críticos con los asuntos del marketing, los que rinden culto y pleitesía a Tom Waits. Al que sinceramente creo que sobrevaloran. Lo cual no implica que me disguste o no sepa apreciarlo. En realidad quizás sea yo quien esté sobrevalorando a su diosa, Kathleen Brennan.

Estos días Tom Waits ha actuado en España por primera vez y Leonard Cohen ha vuelto a los escenarios ¡después de quince años! Muy atrás quedan su gira anterior, la de 1993, los cinco años en un monasterio budista o el desfalco de cinco millones de dólares que descubrió en 2005. Finalmente le ganó el juicio a Kelley Lynch, que no resultó ni tan dulce ni tan fiable como nos pensábamos. Hay diosas y diosas…

viernes, mayo 30, 2008

Una camisa para cada noche

Portada del 20 Minutos de hoy para este excelente artículo de José Ángel González.

  • Tom Waits, el gran alquimista musical, tocará por primera vez en España este verano.
  • El lunes salen a la venta las 8.000 entradas para el concierto de San Sebastián (12 de julio) y los dos de Barcelona (14 y 15).
De niño soñaba con ser viejo. Como Sinatra, Leadbelly, Cole Porter o Lee Marvin. Gente a la que sentaba bien un sombrero, a diferencia de esos barbilampiños a la última con caps en la coronilla como ultra ortodoxos judíos con kippah. Ahora, de viejo (en diciembre cumple 59), no le apetece crecer. No quiere engordar la cuenta, ganarse los galones, pagar la hipoteca, cobrar la nómina, pudrirse en la cárcel de lo oficial...

Es el hombre que mejor ha moralizado desde Heidegger ("el diablo no existe, es Dios cuando se emborracha"), el más elegante desde Cantinflas ("un caballero es alguien que sabe tocar el acordeón pero no tiene el mal gusto de tocarlo"), el asesino de Amelie ("la luna no es romántica, es intimidante e infernal"), la garrapata socióloga ("todas las marcas de donuts tienen nombres de putas")...

Con ustedes, en fin, el único ser humano capaz de llevar pantalones rojos y bailar una polka como un hombre de verdad: Tom Waits. Tío Tom, el Viejo Tom, la Laringe de Cristo crucificado...

Mapa en los zapatones

Thomas Alan Waits. Tres sangres: Escocia, Irlanda, Noruega. Nació el 6 de diciembre de 1949, octavo aniversario del bombardeo de Pearl Harbor. En Pomona (California), tramo final de la espina dorsal los Estados Unidos, la Route 66.

Tom Waits.Hijo de maestros -el padre, de Español- en eterno traslado (el maestro con plaza fija no es maestro, es un cáctus), Waits lleva un mapa en las suelas de los zapatones. Deberías mostrar a la Policía las suelas. Son un documento de identidade que nunca miente. Mientras los repugnantes llevan los pies envueltos en espejos, la gente castiza no cuida los zapatos. Los zapatos de Tom Waits son astrosos. Tom Waits no es repugnante.

Afirma en todas sus recientes entrevistas que practica una suerte de examen de conciencia antes de afrontar la decisión de componer: "¿No estaré cayendo en la autoparodia? ¿Vale la pena esta canción o es un burdo ejercicio de estilo?".

Es decir, estamos en el terreno de la propia exigencia, que en el rock, sobre todo en el establecido de las estrellitas fugaces y serviciales para con sus amos, suele tener el mismo valor, con frecuencia incluso menos, que la marca favorita de cerveza o el estampado de la camiseta para salir a escena.

Siempre buscando

Con Waits nos enfrentamos a un caso único: durante dos décadas buscó una voz propia. Cuando la había depurado -One from the Heart (1982)-, convirtiéndose en el mejor crooner del fin de siglo, el poeta de las lunas de porcelana china que te astillan el corazón, decidió cambiarla por otra -Swordfishtrombones (1983)- y otra -Bone Machine (1992)- y otra más -Mule Variations (1999)-... Ahora incluso canta como un rapero con fiebre del heno -Real Gone (2004)- .

En ese camino sigue: mudando de glotis, con una camisa para cada noche, in excelsis deo, revolviendo la basura de los contenedores para encontrar lechuga tierna, el pendiente de tu hija adolescente, la toalla higiénica de tu novia, la lista de cosas por hacer que nunca haces, las viejas cartas metafísicas, el dictamen judicial de todos los divorcios, los nombres secos del pasado, el celular muerto, el cuchillo leproso, los zapatos de angora, la manzana dorada que perdiste al renunciar...

Su Yoko Ono

La mujer de Waits desde 1980, Kathleen Brennan -la Yoko Ono de esta historia pero en clave irlandesa, es decir, pegada a la tierra y no a las alturas celestiales del Arte de la Estupidez-, le tira de las orejas con frecuencia, juzgándole sin compasión, obligándole a ser él mismo, es decir, otro, es decir, él.

Si no fuese por ella estaría cantando en restaurantes de carne a la parrilla

"Ella me ayuda a reinventarme. Si no fuese por ella estaría cantando en restaurantes de carne a la parrilla. Corrijo: estaría preparando la carne en la parrilla del restaurante". El mundo debería elevar un monumento a cada buena mujer, a la redención de cada hombre salvado, a la pasión de cada beso.

Le lengua insólita del tándem matrimonial (ambos componen a medias desde hace años) es una de las maravillas por las cuales vale la pena despertarse cada mañana. Un vértigo de ruido profundo, un infierno delicioso, hip hop del lago Tanganica, Kingston en el cuarto de baño, boogaloo en el corazón, hotel Hush Hush, dedos de roble negro, labios tártaros, conjuros en La Habana... Donde Manu Chao imita una guaracha, Tom Waits es la guaracha.

Bacon en la sartén

Rito para la alquimia: "El mundo está haciendo música todo el rato". Para Waits el sentido de la creación es acústico y está dispuesto a sustentar la idea con ejemplos. ¿Quieres música?. "Predicadores callejeros, caballos y trenes acercándose, niños cuando suena el timbre de fin de clase, multitudes hambrientas, una orquesta afinando, una lección de piano a través de la ventana de una casa, la cocina de un restaurante, el bacon en la sartén, una estampida de elefantes, un mechero Zippo, tractores, lechuzas...".

Los periodistas adoraban sus escándalos nocturnos y el público vitoreaba cada trago de bourbon
Hay 18 discos de estudio en los que ha aplicado la teoría. Deberían regalarlos en las maternidades tras cada parto. Debutó en 1973, a los 23 años, con Closing time. Hasta Heartattack and Vine (1980) se dedicó a matarse bebiendo alcohol y fumando Benson & Hedges. Publicó canciones de aventura, baladas de crímenes, terribles actos de depravación y heroísmo, cuentos de seducción y misterio. Quería vivir dentro de ellas y no regresar nunca. Los periodistas adoraban sus escándalos nocturnos y el público vitoreaba cada trago de bourbon.

Desde entonces es otro. Más limpio orgánicamente, pero también más audaz y duro. Como siempre, sigue fuera de la cultura pop: cuando mandaban las flores, miraba a Charlie Parker y Johnny Mercer; cuando los vaqueros post hippies descubrieron que también en el campo molaba la cocaína, regresó a Raymond Chandler y la melancolía épica de los callejones; cuando el rock se convirtió en un videoclip de alta peluquería, adoptó modos de cromagnon y empezó a tocar con martillos y huesos... Lo ha transgredido todo. Surreal + rural = surrural. Mark Twain con una pistola en el sobaco. William Burroughs con arado

Tom Waits dará en julio 15 conciertos en Europa. Los presentó hace unas semanas en una singular conferencia de prensa virtual. Tres de ellos tendrán lugar en San Sebastián y Barcelona. Con ellos se solventará el mayor de los déficits de la programación de actuaciones musicales en España, donde han tocado todas las grandes figuras de la música popular de las últimas décadas. Excepto Tom Waits, algo más que un cantante. Una obligatoria religión.

NO PASES DE

Un disco
Bone Machine (Island Records, 1992) / 12,50 €

Bone machine.Grabado en un criadero de pollos abandonado y sin insonorizar de un pequeño pueblo de California (Cotati). Eso debería bastar para entender este milagroso disco. Las 16 canciones tienen la crudeza del cemento y reptan como lagartos mientras la lluvia azota el tejado de Uralita con un eco mortuorio. El gran salto mortal de Waits, que utiliza una paleta absolutamente nueva, tanto en la música (siniestra, basada en la percusión), como en las letras, que, por primera vez, reprochan las perversas políticas sociales de la Administración yanqui y se carean con la muerte, el crimen y el suicidio con la misma entonación bíblica de los novelistas William Faulkner o Flannery O'Connor. Waits construye cada pieza como una pequeña película sobre las 'máquinas de huesos' (bone machines) en que nos convierten. "Eso somos. La mayor parte de los principios de las máquinas están en el cuerpo humano. Somos máquinas de huesos. A veces nos rompemos y nos sustituyen por un nuevo modelo".

Un libro
Tom Waits. Conversaciones, entrevistas y opiniones / Mac Montandon (Global Rhytm Press, 2008) /23,90 €

Conversaciones, entrevistas y opiniones."Mejor una botella frente a mí que una lobotomía frontal". "Champán para mis verdaderos amigos, profundo dolor para quienes creen serlo y me avergüenzan por su hipocresía". "Mi característica más marcada es la habilidad para discutir en profundidad cualquier libro que no haya leído". "Todas las canciones deberían hablar de la meteorología, incluir nombres de ciudades y calles y hablar de uno o dos marineros. Son requisitos básicos". "Mis personajes favoritos de ficción son Frankenstein y Dumbo". "Practico la medicina en casa, con los niños. Los médicos y los músicos somos parecidos: usamos las manos y jugamos con instrumentos". "Aún sigo con la misma política: nunca pagues más de 7 dólares por la ropa que te vas a poner"... Bocagrande Waits en toda su riqueza oral en esta antología de entrevistas, semblanzas, conversaciones, recuerdos y opiniones, datados entre 1974 y 2002. Incluye extras como el poema favorito de Waits, "Nirvana", escrito por su amigo Charles Bukowski (1920-1994), el puerco buscador de gemas en el fango.

Una película
Corazonada ('One from the heart') / Francis Ford Coppola, 1982 (Manga Films, 2004) / 12 €

'One from the heart'.Un musical que llevó a su director, el gran Francis Ford Coppola, a la ruina casi absoluta tras los éxitos de El Padrino I, El Padrino II y Apocalypse Now. Costó 26 millones de dólares (recaudó sólo uno), fue grabada con tecnología digital y se desarrolla en unos espectaculares decorados que emulan (y mejoran) el territorio de alucinación y espejismos de Las Vegas. Para ilustrar una historia de amor roto y engaños, el director encargó a Tom Waits una banda sonora a la vieja usanza: rangos dinámicos muy brillantes y sentimientos dérmicos. El compositor canta a dúo con la dama del country Crystal Gayle y el encuentro de dos voces tan dispares, descosida la de él y diáfana la de ella, funciona como un ocho válvulas. Waits, que también hace un pequeño cameo en la película interpretando a un anónimo trompetista, fue nominado al Oscar a la mejor banda sonora original, pero el premio se lo llevó Henry Mancini por Victor o Victoria (Blake Edwards). La reedición en DVD de "Corazonada" -extraña e incomprensible traducción española para One from the Heart (Una del corazón)- permite el reencuentro con una película exquisita pese a lo bobalicón del planteamiento.

Momento decisivo

Una boda liberadora: En 1978 Tom Waits escapó desde su California natal a Nueva York ("yo no era un hombre bebiendo una copa, sino un hombre bebido por una copa"). En el set de la película de Sylvester Stallone Paradise Alley, en la que Waits actuaba como secundario, conoció a Kathleen Brennan, que era analista de guiones y había trabajado para Francis Ford Coppola. Se casaron dos años después y siguen enamorados como adolescentes. "Encontré la capilla de Matrimonio en las páginas amarillas, al lado de Masajes. El nombre del pastor era Watermelon (Sandía) y no dejó de llamarme "señor Watts" durante toda la ceremonia". Se siguen adorando ("yo soy el recolector, ella es la cocinera") y tienen tres hijos: Kellesimone (1983), Casey Xavier (1985) y Sullivan (1993). El segundo es ahora el percusionista del grupo de su padre.

Entre 100 y 125 € y con DNI

Las entradas para ver a Tom Waits salen a la venta el lunes a las 9 h. Sólo se pueden comprar en Telentrada , en el teléfono 902101212. Costarán entre 100 y 125 €. Pese al precio y si el sistema no se colapsa, se agotarán en minutos. Los conciertos, los primeros del músico en España, país al que sólo ha viajado como turista, se celebrarán en el los auditorios Kursaal de San Sebastián (12 de julio) y del Forum de Barcelona (14 y 15 de julio). Saldrán a la venta unos 1.800 tickets para el primero y unos 6.000 para los otros dos. Los interesados sólo podrán comprar dos por persona. Deben aportar el número de DNI o pasaporte, que será cotejado a la entrada de los conciertos para, según la empresa productora (Cap Cap), evitar la reventa. La gira, titulada Glitter and Doom (Brillo y condena), proseguirá con 12 conciertos más en Milán, Praga, París, Edimburgo y Dublín.

jueves, abril 26, 2007

Extraños rituales de apareamiento

La revista británica Mojo publica en su número de mayo una entrevista con Tom Waits titulada What's he Building in There en la que el músico habla con Sylvie Simmons del proceso de creación de las canciones y de paso le regala a la periodista unos cuantos tomates de su huerto.

Como siempre, pueden (y deben) ustedes leer la entrevista completa en la Tom Waits Library. En cualquier caso, dejamos aquí algunos fragmentos.


"Bueno, el único motivo para escribir nuevas canciones es porque te cansas de las viejas, eso es todo. O te apetece algo que no tiene nombre, que no puedes encontrar en la tienda. Así que te vas a casa y lo haces tú mismo".

Sobre el show radiofónico de Bob Dylan.
"¿Lo has oído? Oh, tío! Es el mejor. Un amigo me grabó los programas. Y es casi mejor que escuchar a Wolfman Jack, simplemente oírle a él hablar de cosas pequeñas y sobre el mundo. Y la selección de canciones - Sinatra, Johnny Mercer, Judy Garland. Todos tenemos la idea de que los compositores son puristas, que si te gusta la música folk sólo escuchas música folk, pero no es verdad. Por ejemplo, a Howlin' Wolf le gustaba Jimmie Rodgers, y a Muddy Waters le gustaba Gene Autry, no se sentaba a escuchar blues todo el día. Sería como respirar tu propio oxígeno. Tienes que encontrar nutrientes en alguna parte."

"(Cuando éramos pequeños) no nos dejaban escuchar la radio convencional. A mi padre no le gustaba escuchar nada que no fuese en español, porque él enseñaba español. Le gustaba Marty Robbins pero iba y se compraba la versión en español, la versión mariachi".

Sobre el proceso de composición con Kathleen Brennan:
"Es probablemente como dos pájaros en un extraño ritual de apareamiento, levantando polvo, revoloteando, volviendo al mismo sitio".

"Cuando los ciervos quedan atrapados en un jardín se lanzan contra las vallas hasta que se matan, porque no se les ocurre darse la vuelta y salir por la puerta. Puedes intentar dirigirlos hacia la puerta, pero no irán, seguirán en la misma dirección. Yo era un poco así, sabía que necesitaba cambiar pero no sabía realmente cómo hacerlo. Y entonces me casé. Nada de lo que había hecho en la vida me había preparado en absoluto para el matrimonio (ríe). Mi mujer lo corroboraría. Pero lo hice de todas formas".

Sobre los diferentes pleitos que ha mantenido por el uso no autorizado de su música en anuncios publicitarios
"Hay una parte que es cuestión de, bueno, esto es mío, no tuyo. No puedes cazar en mi propiedad. Pero más allá de esto, es más bien que las canciones tienen un gran valor para mí, tienen un significado, y si perviertes el significado es como si dijeras 'mientras disfrutas de esta canción y de todos los ricos, cálidos, delicados y tiernos recuerdos de lo que esa canción significa para ti, quiero que pienses en papel higiénico y lo compres'. Bob Dylan hizo un anuncio de ropa interior, y tengo que decir que me desconcierta. Probablemente estaba intentando disipar todos los mitos que tenemos sobre él, coger tu idea de él y hacerla pedazos. Pero mucha gente opina que 'Hey, de todas maneras es sólo un producto, una canción, así que puedo venderla a tantas personas como pueda y de todas las maneras que pueda".

"Mi madre lo suelta continuamente: "mi hijo es músico". Lo dice cuando hace cola en el cine, se gira y le dice a completos desconocidos, "mi hijo es músico". Estamos en una tienda de discos y grita, "este es mi hijo, ha venido a comprar discos, y hace música, de hecho tiene su propia cubeta aquí!' Jesús mamá! Basta".

"Cuando era niño quería ser un viejo. Ahora que soy viejo y mis hijos se hacen mayores, creo que me gustaría ser un niño".

domingo, marzo 25, 2007

Book of Knots - Pray

Book of Knots - Traineater (2007)Acaba de publicarse Traineater, el segundo disco de los neoyorquinos Book of Knots. El álbum incluye la canción Pray, un tema en el que Tom Waits canta, toca la guitarra y la percusión. También participa su esposa Kathleen Brennan en las voces.

Más detalles en la web de Anti, donde también puede descargarse el MP3 de Pray.
Pueden escucharse varias canciones más en la web de Book of Knots.

martes, diciembre 12, 2006

Memorias del subsuelo

El diario argentino Clarín publicaba la pasada semana una adaptación de la entrevista de Sean O'Hagan para The Observer:

Grabó un álbum triple con canciones propias y ajenas. A los 56, habla de su pasado turbulento y de cómo salió de él.

Cuando Tom Waits era chico, oía el mundo de otra manera. El crujido de un papel lo hacía dar un respingo. "Me asustaba. Pensaba que tenía una enfermedad mental", dice.

¿Se lo contó a alguien? "Creo que se lo dije a mi mamá. Pensaba que se me iría al crecer, como el acné o la masturbación". Y así fue, aunque la idea aún lo persigue. "Leí que otros artistas también sintieron una distorsión del mundo".

A los 56 años, Tom Waits ha hecho carrera distorsionando el mundo de un modo a menudo perturbador. En su nuevo álbum, Orphans (Huérfanos), echa mano de canciones de otros. King Kong, de Daniel Johnston, se convierte en un aullido bestial de desesperación. Y Heigh Ho de la película Blancanieves, de Disney, en un cántico de esclavos. "Me gusta lo decrépito y la desintegración de todo", señala Waits.

Y Orphans es un enorme mapa de desintegración, un álbum triple que contiene 54 canciones, treinta de las cuales son nuevas, mientras que el resto ha sido recolectado de diversos proyectos, bandas sonoras de películas y obras de teatro.

Hay una canción llamada Road to Peace que se refiere al conflicto de Oriente Medio. "Estaba enojado. Todo empezó con algo que leí en el diario sobre un chico que murió en un atentado suicida en un ómnibus de Israel".

Seguramente le van a pegar duro, le digo, por el verso ¿Por qué armamos al ejército israelí con cañones y tanques y balas? Asiente. "Puede ser. Pero esta canción no habla de tomar partido; es una condena a ambas partes. Traté de ser equitativo".

Waits habla como canta, con una voz áspera que arrastra las palabras y con sabiduría. "Componer canciones es como capturar pájaros sin matarlos", dice. "A veces terminás con la boca llena de plumas y nada más".

La primera vez que me topé con sus discos, todas sus canciones parecían ser sobre la bebida y sobre perder el camino. Desde su debut en 1973 fue un tipo de voz pedregosa y manchado de cerveza que les cantaba a los bares, un beatnik de nuestros días con problemas de hígado y corazón roto.

Durante mucho tiempo pareció que seguiría siendo una figura de culto, un trovador criado a base de whisky y Bukowski. Su música sugería y, en menor grado, todavía sugiere que los 60 le pasaron de largo, que en su universo cerrado los Beats fueron mucho más importantes que los Beatles y Sinatra que los Stones. "Uno imita aquello con lo que creció", dice. "Si crecés con Sinatra, Crosby y Louis Armstrong, eso se te mete. Pero también me quedaron cosas de los 60".

Nació bajo el nombre de Thomas Alan Waits en el estado de California, el 7 de diciembre de 1949. Sus padres eran maestros, pero su infancia de clase media se hizo añicos cuando éstos se divorciaron en 1960. Waits se obsesionó con encontrar un padre.

La salvación llegó con el descubrimiento de Kerouac y Ginsberg. Hasta la aparición de su esposa dos décadas más tarde, los escritores Beat fueron su influencia más importante. En Orphans los homenajea con una canción rutera de Kerouac y recitando el poema de Bukowski Nirvana: odas a la falta de raíces, el continuo trajinar, al fugaz momento en que las cosas podrían haber sido de otra manera

"Kerouac y Bukowski eran figuras paternas para mí", dice. "Mi papá se fue cuando yo tenía 10 años y yo buscaba un padre". Waits dejó su casa a los 15 años y trabajó un tiempo como cocinero y como patovica de una disco. Estaba siempre en movimiento e incluso vivió dentro de su auto.

En 1977, su vida se estaba cayendo a pedazos. "Tenía problemas con el alcohol. Mi mujer me salvó". Kathleen Brennan era una guionista a quien Waits conoció en 1978 y que provocó un drástico cambio en su música. "No me casé solamente con una bella mujer. Me casé con una colección de discos".

Las canciones que escribe con Kathleen a menudo están llenas de ecos de canciones más viejas. Un nuevo tema titulado Widow Grove empieza con una melodía tomada de la vieja canción irlandesa The Rose of Tralee. En Orphans, también se perciben las huellas de John Lee Hooker, John Mc Cormack, los Louvin Brothers y los Clancy Brothers. La colección de discos de Waits, y también la de Kathleen.

Aunque repite que su mujer le salvó literalmente la vida, Waits dice que "también sabía que había algo dentro de mí que me impediría irme a los caños". ¿Fue difícil dejar la bebida? "Fue duro. Fui a Alcohólicos Anónimos. Una lucha". Le pregunto si escribía otro tipo de canciones cuando tomaba. "No, no creo. Cuando tomás alcohol o drogas nunca estás seguro si los espíritus que pasan a través de vos son los de la botella o los tuyos. Esa es una de las cosas que impide que mucha gente deje la bebida, tiene miedo de descubrir que era el alcohol el que hablaba".

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