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jueves, abril 08, 2010

Un tour waitsiano por Los Ángeles

Skylaire Alfvegren ha publicado en su blog del L.A. Weekly un resumen de la última edición del tour Crawling down Cahuenga, un recorrido turístico por lugares de Los Ángeles relacionados con la vida y obra de Tom Waits que organiza anualmente la compañía Esotouric y que cuenta con la guía de David Smay, autor de un libro sobre Swordfishtrombones.
Algunos ejemplos:
It was a cold night, colder than the smile of the ticket taker at the Ivar (Emotional Weather Report)











El lugar donde se emplazaba el antiguo motel Tropicana lo ocupa ahora un hotel de la cadena Ramada.









En Echo Park se grabó el video de In the Neighborhood.



lunes, febrero 23, 2009

En Oz



El número de marzo de la revista GQ incluye un reportaje sobre la historia del rock angelino titulado Paradise city: fifty years of L.A. rock. En él se entrevista a Tom Waits, que a la pregunta de por qué se trasladó a Los Angeles desde San Diego al principio de su carrera responde: "Para alguien que quería estar en la música, era Oz".

La estupenda fotografía es de Ben Watts.

jueves, julio 20, 2006

Los Ángeles, años 70

belushi vs. waits - ¿Cuál fue la cosa más divertida que te ocurrió haciendo fotos?
- ¿Hay algo más divertido que una orgía en una sesión fotográfica de
Tommy Bolin? Una noche vi a Tom Waits y John Belushi peleándose por el suelo del lavabo de hombres del Roxy, en medio de un combate de wrestling. Siempre nos estábamos riendo.
Jimmy Watchell

La revista Ruta 66 publica en su número de verano (Nº229) la segunda parte de un reportaje de Jordi Pujol Nadal dedicado a la escena singer-songwriter de Los Ángeles en los años 70. Se me escapó la primera parte, pero esta segunda entrega incluye entrevistas a la escritora Philomene Long, el productor Peter Asher, el fotógrafo Jimmy Watchell, el batería Russ Kunkel y la groupie Pamela Des Barres. Además, también se hace un repaso a los principales músicos de sesión de la época y a los locales más emblemáticos de la ciudad, como The Troubadour, donde Waits consiguió su primer contrato discográfico, o el Tropicana Motel, donde vivió durante varios años en la segunda mitad de los 70:

TROPICANA (Sunset Monica Boulevard, 8585). El reverso de Laurel Canyon. Los días gloriosos del Tropicana acabaron de forma abrupta con la muerte de Janis Joplin. Cuando Waits se mudó al motel menos elegante de Hollywood, era poco más que una sombra de lo que había sido. En vez de groupies y estrellas como Jim Morrison o Andy Warwhol, ahora sólo había mórbidos melómanos obsesionados con dormir en la suite donde Janis fue hallada sin vida y tipos que si no estaban al margen de la ley poco les faltaba. Las toallas apenas se cambiaban y la piscina la terminaron pintando de negro para no tener que pintarla tan a menudo. El apartamento de Waits, dos habitaciones en la parte trasera, no desentonaba para nada con la tónica general: decenas de libros, revistas, cervezas vacías, manuscritos y portadas de discos se apilaban formando un muro que iba del piano a la nevera, de la nevera al sofá y del sofá a la cama. ¿El alquiler? Nueve miserables dólares por noche. La infinidad de leyendas que circularon acerca de la vida bohemia que el joven Tom llevaba entre esas paredes restituyeron el honor del Tropicana y volvieron a situarlo dentro del mapamundi del rock. Siguiendo su ejemplo, fueron muchos los que a lo largo de la década se establecieron aquí por más o menos tiempo. Entre otros y sin orden cronológico, Zevon, Buckingham y Nicks, Chuck E. Weiss, Rickie Lee Jones y los Heartbreakers de Tom Petty. Muy popular fue, también, el garito del Tropicana, Duke's Coffee Shop, después trasladado al lado del Whisky-A-Go-Go.

waits en el tropicana. hogar dulce hogar

domingo, mayo 14, 2006

The Black Rider en Los Ángeles

Como ya se ha venido comentando en la Máquina de Huesos, desde el pasado 27 de abril y hasta el próximo 11 de junio se representa en el Ahmanson Theatre de Los Ángeles la obra de teatro The Black Rider, dirigida por Robert Wilson con texto de William S. Burroughs y música de Tom Waits.

La prensa ha dicho de todo, desde lo mejor hasta lo peor. He elegido reproducir aquí un texto de la agencia Reuters, más por su contenido puramente informativo que por la valoración crítica en sí.

The Black Rider, una obra de teatro espectacular

Con música de Tom Waits, texto de William S. Burroughs y diseño general del imaginativo Robert Wilson, The Black Rider es una extraordinaria, exagerada, cautivadora, ecléctica obra de teatro musical.

Subtitulada The Casting of the Magic Bullets (La Fundición de las Balas Mágicas), The Black Rider es una mezcla de expresionismo alemán, surrealismo, folclore, Bertolt Brecht/Kurt Weill, teatro kabuki, comedia muda, vaudeville, cabaret, cuentos ejemplares, circo y ópera. The Black Rider se representa de forma maravillosa en el escenario a través de la increíble imaginación de Wilson, que no sólo dirige la obra sino que también ha creado los expresionistas decorados y la vívida iluminación.

Filtrada a través de la sensibilidad hip de las canciones de Waits y los textos del poeta Beat Burroughs, The Black Rider (que tiene una larga tradición en el folclore alemán y es la base de la ópera Der Freischutz compuesta por Carl Maria von Weber en 1821) se actualiza para incluir metáforas sobre la droga, una conversación con Ernest Hemingway e incluso una grabación de la voz del fallecido Burroughs leyendo su confuso y sardónico poema That's the Way.



The Black Rider trata de quien hace un pacto con el diablo y tiene que pagar el precio por ello, muy en la línea del Dr. Faustus de Christopher Marlowe y otras muchas historias similares. Wilhelm (Matt McGrath), un inocente aspirante a oficinista, está enamorado de Katchen (Mary Margaret O'Hara), hija del guardabosques Bertram (Dean Robinson) y su mujer, Anne (Joan Mankin). A Katchen también la corteja el cazador Robert (Nigel Richards). Con la esperanza de que Wilhelm tenga alguna oportunidad de ganar, Katchen propone celebrar un concurso de puntería para determinar al mejor cazador. El ganador obtendrá su mano.

Pero Wilhelm no es capaz de darle a la parte ancha de un granero. Hasta que se presenta un caballero oscuro llamado Pegleg (Vance Avery), una personificación siniestra y maquinadora de Satán. Pegleg accede a dar a Wilhelm algunas "balas mágicas" que acertarán en cualquier blanco que se proponga. Excepto una bala que Pegleg reserva para su propio propósito. Al final, Wilhelm acaba loco, víctima de una de las bromas que Satán reserva para los crédulos y los avariciosos.

El reparto de The Black Rider es absolutamente espléndido. Los actores se mueven como estilizadas marionetas controladas por alguna fuerza superior, siempre en sincronía con la visión de Wilson, las canciones (folk, blues o rock) de Waits y los textos fragmentados y las implicaciones y alusiones angloamericanas de Burroughs.

Ed Kaufman para Reuters.

La música de The Black Rider

dirigiendo a la orquesta en londres. foto de richard strange. haz click para ir a su página web

Las canciones de The Black Rider son esencialmente las mismas del disco del mismo título publicado en el año 1993, aunque la obra incluye también algunos temas que quedaron fuera del álbum: But He's not Wilhelm, News from the Duke, Chase the Clouds Away e In the Morning. Las dos últimas pueden encontrarse en las maquetas de The Black Rider (CD/LP no oficial que corre por ahí bajo varios títulos).

En Los Ángeles la música está siendo interpretada en directo por una banda de nueve músicos que tocan todo tipo de instrumentos (saxo, marimbas, sierras, armónicas de cristal, didgeridoos...).

en los ensayos. foto de richard strange. haz click para ir a su página web

Miscelánea



Programa
- Pueden ustedes descargarse el programa de la obra aquí.

Vídeos
Algunos fragmentos de las canciones extraídos de la página oficial de la obra:
- Just the Right Bullets
- I'll Shoot the Moon
- Crossroads
- Gospel Train
- The Black Rider



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miércoles, mayo 03, 2006

The Black Rider en Los Ángeles

Como ya se ha venido comentando en la Máquina de Huesos, desde el pasado 27 de abril y hasta el próximo 11 de junio se representa en el Ahmanson Theatre de Los Ángeles la obra de teatro The Black Rider, dirigida por Robert Wilson con texto de William S. Burroughs y música de Tom Waits.

La prensa ha dicho de todo, desde lo mejor hasta lo peor. He elegido reproducir aquí un texto de la agencia Reuters, más por su contenido puramente informativo que por la valoración crítica en sí.

The Black Rider, una obra de teatro espectacular

Con música de Tom Waits, texto de William S. Burroughs y diseño general del imaginativo Robert Wilson, The Black Rider es una extraordinaria, exagerada, cautivadora, ecléctica obra de teatro musical.

Subtitulada The Casting of the Magic Bullets (La Fundición de las Balas Mágicas), The Black Rider es una mezcla de expresionismo alemán, surrealismo, folclore, Bertolt Brecht/Kurt Weill, teatro kabuki, comedia muda, vaudeville, cabaret, cuentos ejemplares, circo y ópera. The Black Rider se representa de forma maravillosa en el escenario a través de la increíble imaginación de Wilson, que no sólo dirige la obra sino que también ha creado los expresionistas decorados y la vívida iluminación.

Filtrada a través de la sensibilidad hip de las canciones de Waits y los textos del poeta Beat Burroughs, The Black Rider (que tiene una larga tradición en el folclore alemán y es la base de la ópera Der Freischutz compuesta por Carl Maria von Weber en 1821) se actualiza para incluir metáforas sobre la droga, una conversación con Ernest Hemingway e incluso una grabación de la voz del fallecido Burroughs leyendo su confuso y sardónico poema That's the Way.



The Black Rider trata de quien hace un pacto con el diablo y tiene que pagar el precio por ello, muy en la línea del Dr. Faustus de Christopher Marlowe y otras muchas historias similares. Wilhelm (Matt McGrath), un inocente aspirante a oficinista, está enamorado de Katchen (Mary Margaret O'Hara), hija del guardabosques Bertram (Dean Robinson) y su mujer, Anne (Joan Mankin). A Katchen también la corteja el cazador Robert (Nigel Richards). Con la esperanza de que Wilhelm tenga alguna oportunidad de ganar, Katchen propone celebrar un concurso de puntería para determinar al mejor cazador. El ganador obtendrá su mano.

Pero Wilhelm no es capaz de darle a la parte ancha de un granero. Hasta que se presenta un caballero oscuro llamado Pegleg (Vance Avery), una personificación siniestra y maquinadora de Satán. Pegleg accede a dar a Wilhelm algunas "balas mágicas" que acertarán en cualquier blanco que se proponga. Excepto una bala que Pegleg reserva para su propio propósito. Al final, Wilhelm acaba loco, víctima de una de las bromas que Satán reserva para los crédulos y los avariciosos.

El reparto de The Black Rider es absolutamente espléndido. Los actores se mueven como estilizadas marionetas controladas por alguna fuerza superior, siempre en sincronía con la visión de Wilson, las canciones (folk, blues o rock) de Waits y los textos fragmentados y las implicaciones y alusiones angloamericanas de Burroughs.

Ed Kaufman para Reuters.

La música de The Black Rider

dirigiendo a la orquesta en londres. foto de richard strange. haz click para ir a su página web

Las canciones de The Black Rider son esencialmente las mismas del disco del mismo título publicado en el año 2003, aunque la obra incluye también algunos temas que quedaron fuera del álbum: But He's not Wilhelm, News from the Duke, Chase the Clouds Away e In the Morning. Las dos últimas pueden encontrarse en las maquetas de The Black Rider (CD/LP no oficial que corre por ahí bajo varios títulos).

En Los Ángeles la música está siendo interpretada en directo por una banda de nueve músicos que tocan todo tipo de instrumentos (saxo, marimbas, sierras, armónicas de cristal, didgeridoos...).

en los ensayos. foto de richard strange. haz click para ir a su página web

Miscelánea



Programa
- Pueden ustedes descargarse el programa de la obra aquí.

Vídeos
Algunos fragmentos de las canciones extraídos de la página oficial de la obra:
- Just the Right Bullets
- I'll Shoot the Moon
- Crossroads
- Gospel Train
- The Black Rider



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