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jueves, abril 08, 2010

Un tour waitsiano por Los Ángeles

Skylaire Alfvegren ha publicado en su blog del L.A. Weekly un resumen de la última edición del tour Crawling down Cahuenga, un recorrido turístico por lugares de Los Ángeles relacionados con la vida y obra de Tom Waits que organiza anualmente la compañía Esotouric y que cuenta con la guía de David Smay, autor de un libro sobre Swordfishtrombones.
Algunos ejemplos:
It was a cold night, colder than the smile of the ticket taker at the Ivar (Emotional Weather Report)











El lugar donde se emplazaba el antiguo motel Tropicana lo ocupa ahora un hotel de la cadena Ramada.









En Echo Park se grabó el video de In the Neighborhood.



jueves, marzo 11, 2010

Crawling Down Cahuenga


Si por aquellas casualidades de la vida el próximo sábado 3 de abril resulta que están ustedes en Los Ángeles, tal vez les interese subirse al autobús de Crawling Down Cahuenga, un tour organizado por Esotouric que les llevará a recorrer algunos de los lugares clave en los años de formación del joven Tom Waits.

Los guías no son otros que David Smay (autor del libro sobre Swordfishtrombones aparecido en la serie 33 1/3) y Kim Cooper (de Zoetrope Studios).

El recorrido pasa por el Troubadour, el lugar donde se encontraba el Motel Tropicana, el Ivar Theater, el Wiltern, the Nickel (Skid Row), West Hollywood, clubs nocturnos, estudios de grabación, antros de striptease…

Esta es la segunda o tercera edición de este tour especial que celebra anualmente Esotouric, empresa especializada en recorridos turísticos alternativos.
Para más información: http://www.esotouric.com/

jueves, junio 04, 2009

El verano en que drenaron el lago del parque MacArthur

Algunos fragmentos de la entrevista sobre los inicios de su carrera que Tom Waits concedió a la revista GQ y que apareció publicada en marzo de este año.

Para alguien que quería meterse en el mundo de la música, era la Tierra de Oz. Estaba haciendo autostop con mi guitarra y me recogió un tipo llamado Eden Ahbez. ¿Sabes quién es? Escribió una canción titulada Nature Boy. (canta) There was a boy / a very strange enchanted boy / and he travelled far, very far. Fue un gran éxito para Frank Sinatra y Nat King Cole y mucha otra gente. Iba en una vieja furgoneta Volkswagen. El pelo le llegaba por la cintura.

Eso me animó. De alguna manera me reafirmó; me cogió alguien que realmente staba en el negocio. Alguien que, dentro de mi cabeza, estaba realmente en el negocio. Que había escrito una canción que significaba algo. Así que aquello fue uno de esos momentos definitorios. 

Hacía audiciones en el Trobadour. Si acampabas a la puerta en la mañana del lunes a eso de las ocho y te quedabas allí hasta las seis, cuando abrían las puertas, te apuntaban para la sesión de micrófono abierto, y podías plantarte delante de un público profesional y tocar tres canciones. Lo hacía con mucha frecuencia. Era un buen negocio. Podías conocer a alguien que estuviese en el negocio, que podría llegar a hacer algo por ti. Esa era la idea.


GQ: Con qué tipo de gente hacías cola?
De todo tipo. Una familia mexicana al completo, una banda familiar, una familia completa de cantantes. Y también podía estar un tipo que tocaba la trompeta, que había hecho autostop desde San Francisco y había tomado LSD. Cómicos de la vieja escuela. Actrices. Había una atmósfera vodevilesca. Y el mismo Doug Weston (dueño del Troubadour) era un personaje en sí mismo. Media más de dos metros, y salía al escenario desnudo y recitaba La Canción de Amor de J. Alfred Prufrock, ya sabes, el poema de Eliot. Vi a Miles Davis en el Troubadour. Vi a Little Richard en el Whisky y a Muddy Waters en el Roxy.

Pero supongo que principalmente yo estaba allí por la vida que había por debajo de todo eso, ¿sabes? Era mucho más valiente en aquellos tiempos. Tenía un Cadillac del 54 que tenía problemas de seguridad continuamente. Hechaba una humareda, no estaba registrado, estaba siempre sucio. Tenía agujeros de bala en las ventanas. Me tenían que remolcar muchas veces. Todo era una gran aventura para mí. Podía ir a cualquier sitio.



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(El Tropicana) costaba nueve dólares la noche. Al final me mudé allí, cogí un apartamento en la parte trasera. Me quedé varios años.
Estaba siempre en la carretera, así que cuando volvía a casa simplemente parecía razonable quedarme en un hotel, porque era allí donde me alojaba el resto del tiempo. Se hizo bastante famoso como hotel para bandas, porque tenía un precio razonable y estaba en medio de todos los clubes. Prácticamente podías ir andando. Los Ramones solían alojarse en el Trop. Elvis Costello. Tim Hardin solía alojarse en el Tropicana. Muchas bandas distintas.
Pero en aquel tiempo no era realmente un hotel de músicos. Había sobre todo hombres de negocios del Medio Oeste. O vendedores de sombreros. O gente intentando hacerse un hueco en la industria de los libros infantiles. O prostitutas. O camellos. 

Estaba intentando tener una auténtica experiencia artística. Eso era lo que realmente quería. Tenía un piano en la cocina, y en aquel tiempo me pasaba toda la noche levantado y dormía la mitad del día.

¿Podías tocar el piano toda la noche?
Nadie me molestaba

Probablemente pasaban cosas peores por la noche…
Por Dios, sí.

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Probablemente debería haberme cambiado el nombre. Hubiera sido mucho más fácil para mí. Porque tienes que intentar averiguar qué es lo que hay de auténtico en ti y qué es lo que tienes que inventarte. A la mayor parte de la gente no le importa si les estás diciendo la verdad o les estás contando una mentira, siempre y cuando les entretengas. Eso lo descubres muy rápido. Puedes decirle a alguien que solías trabajar en el circo, o en un matadero, o que conducías el camión de los helados, o que trabajabas en el hipódromo. No le importa demasiado a nadie. Todo el mundo vende su historia. Inventada o real, eso no importa.

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Me acuerdo del verano cuando drenaron el lago del parque MacArthur. Encontraron innumerables restos de esqueletos, y armas de fuego, y vehículos. Espadas y cuchillos.

Phil Ochs había cambiado su nombre a John Train y llevaba una espada samurai y dormía en las vías del tren en Santa Monica Boulevard, en frente del Troubadour. 



viernes, marzo 02, 2007

Chuck E. Weiss: "Tom estaba en el pasillo, medio desnudo, atizándole a aquel perro con una barra"


Weiss y Waits en los 70
Fragmento de la entrevista que hace J.L. Fernández a Chuck E. Weiss en la revista española Popular 1 de este mes de marzo. Como casi siempre, fotografías extraídas de la Tom Waits Library.

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Para los que hemos seguido a Tom Waits desde hace años, cuando casi nadie le conocía, es sorprendente verle acaparando titulares y coronando los charts.
"Es un ejemplo perfecto. Y además ahora está grabando música muy personal. Pero ha demostrado que si tienes talento, aunque grabes música retorcida, primitiva... ese talento va a ser reconocido, precisamente porque ofreces algo radicalmente diferente y valioso. Es una ley de mercado básica".

¿Estáis en contacto?
"Sí, solemos llamarnos. Sigue siendo uno de mis mejores amigos".

¿Qué opinas de su último disco triple, Orphans? Es alucinante, todos esperábamos una buena recopilación de rarezas, pero es que son realmente tres discos con su propia personalidad, y me atrevería a decir que están a la altura de su mejor material, que es decir mucho.
"Todo lo que hace Tom es magistral. No sabes cómo se implica en cada pequeño paso de su carrera. Es increíble. Él no se conforma con recopilar caras b y temas sueltos, necesita darles a los fans un concepto, ese 'algo' que muy pocos artistas tienen y que hacen que te conviertas en seguidor suyo al instante. Fíjate en Orphans, he hablado con mucha gente sobre el disco, también con Tom, y nadie logra ponerse de acuerdo en cuál es el mejor de los tres. Tom se identifica más con Bastards, porque está en una etapa muy experimental, pero a mí me gusta más Brawlers, que es más Rhythm and Blues. Se lo dije cuando escuché el álbum: el primer disco de Orphans, Brawlers, me parece el mejor disco de Tom Waits".

Waits y Weiss¿El mejor? ¿En serio?
"Lo mantengo. No imagino ninguna de esas canciones sonando en la radio, pero son tan fantásticas que hacen que se venda solo, lo ha comprado muchísima gente, por eso es un ejemplo del poder que tiene la buena música, aunque no sea lo que se dice comercial. Ese CD, separado de los otros dos, me parece perfecto".

Ya que hablamos de Tom Waits, durante años fuiste una especie de leyenda underground vinculada a su etapa 70's, en especial a los días salvajes en los que vivíais en el Hotel Tropicana. ¿Te has sentido molesto alguna vez por ser conocido debido a tu amistad con Waits, más que gracias a tus propios logros?
"No, no. De hecho nunca le di importancia. Somos amigos y ser considerado una leyenda por sus fans... no sé, yo seguía a lo mío, nunca fui consciente de ese supuesto status por ser amigo suyo. Mi realidad siempre fue otra, no la de los medios ni la de los fans de Tom Waits".

Chuck E. Weiss - Extremely Cool (1999)Ya, pero ten en cuenta que cuando grabaste Extremely Cool, Waits fue la razón de que el disco tuviese una acogida tan generosa, más que nada porque no habíamos escuchado nada tuyo anteriormente, y existía una gran curiosidad.
"No me entiendas mal. Yo le estoy enormemente agradecido a Tom, pero no por ser parte de su vida en los inicios de su carrera, o porque sus seguidores me consideren una leyenda. Mi agradecimiento a Tom es directamente personal, porque siempre he contado con su amistad, y porque él y su mujer Kathleen se empeñaron en meterme en el estudio y grabar ese álbum, y porque Tom me dio la garantía de que él mismo ejercería de productor. Fue genial reencontrarnos, volver a trabajar juntos y hacer ese disco. Me gusta mucho cómo quedó nuestro dueto It Rains On Me, fue muy emocionante. Y claro está, no esperaba tener una respuesta como la que tuvimos con Extremely Cool. De haber sido un fracaso, es posible que no me plantease seguir haciendo discos. Fue una sorpresa también para Tom".

Durante vuestras correrías en los 70. ¿Tom era un amigo músico más o ya te dabas cuenta de que estabas ante uno de los más brillantes songwriters de tu tiempo?
"¿Sabes? Con Tom siempre lo tuve muy claro. Era mejor que cualquier otro. Quiero decir, todos los artistas luchábamos por hacernos un hueco en los clubs, nos conocíamos, existía esa rivalidad, sana, por llamarla de alguna manera. Pero lo de Tom era algo diferente. Tenía ese gancho como intérprete, era puro espectáculo, y uno tenía la sensación de que podía escribir una canción tocando cualquier estilo, cualquier temática, y sería una canción fantástica. En sus canciones había drama, melancolía, desesperación, pero también mucho humor. Le rodeaba lo mismo que al resto, pero le inspiraba de distinta manera. No sé exactamente cómo lo hace, pero está claro que es un narrador único, que puede hacerte saltar de uno de esos sentimientos a otro entre canción y canción. Así que no, no me sorprende ver cómo ha triunfado en el mundo de la música. Es una cuestión de talento, simplemente se lo merece".

Se habla mucho de aquellos días que pasaste junto a él en los 70. El Tropicana, el Troubadour, Rickie Lee Jones, alcohol... seguro que tienes muchas historias de esa época.
"Tengo muy buenos recuerdos, claro. Se han dicho y escrito muchas cosas sobre esos años en concreto, pero imagino que tendrías que preguntarle al propio Tom por muchas de ellas. Ya ha pasado mucho tiempo, muchas ni consigo recordarlas".

Cuéntanos alguna.
"Yo vivía en el hotel Tropicana, en West Hollywood, en una pequeña habitación justo debajo de la que ocupaba Tom. Conocíamos a un tipo que se llamaba Sparky. Sparky Porter. Era un buen amigo y solía pasarse a veces a visitarnos. Pues una noche escuché a Sparky llamando a mi puerta a las cuatro de la mañana, pegando gritos y despertando a medio hotel. Yo estaba totalmente desconcertado, tío, pensaba '¿se puede saber qué diablos quiere a estas horas?'. Empecé a gritarle que si estaba loco o qué, despertándome a las tantas de la madrugada. Y él gritaba 'Ayúdame, no puedo explicártelo ahora. Ayúdame, abre la puerta'. Abrí y vi a mi amigo siendo arrastrado por un perro enorme por todo el pasillo. ¡El perro intentaba montarlo! (Risas) Y Tom estaba en el pasillo, medio desnudo, atizándole a aquel perro con una barra para quitarlo de encima de mi amigo. Es una historia de la que aún hablamos Tom y yo las últimas veces que nos vimos, fue una de las situaciones más absurdas que he vivido".

Se dice que durante la estancia en el Tropicana, Tom tenía su nevera llena de llaves inglesas y herramientas. Siempre he tenido curiosidad por saber si era cierto.
"¿Herramientas? ¡Es posible! Lo que puedo asegurarte es que no había comida en aquella nevera". (Risas)
Waits, Weiss, Jones y Dr. JohnSu novia por aquel entonces, la cantante Rickie Lee Jones, vivía también en el hotel con vosotros. Sin ir más lejos, escribió un tema sobre ti, Chuck E's in Love, que se convirtió en un gran hit. ¿Cuál es la historia detrás de esa canción?
"Bueno, no puedo hablar por ella, pero creo que reflejaba la simpatía que sentía por mi. No consigo recordar muy bien la letra, pero era algo así como que yo de repente abandonaba mi look de tipo bohemio y descuidado, y empezaba a arreglarme, y todos creían que era porque había encontrado una chica e iba a casarme (risas). No lo recuerdo bien, éramos amigos y hacíamos ese tipo de bromas constantemente".

Tenemos la imagen del Tropicana como un albergue para la crème de la crème de la bohemia artística y la contracultura de esos años. Además de vosotros, tengo entendido que estaba habitado por un montón de celebridades. ¿Qué tipo de gente se alojaba allí?
"Visto hoy en día podríamos hablar de una mezcla de poetas, beats, artistas contraculturales y bohemios de toda clase. Y todo tipo de gente inquietante y peligrosa. Para que te hagas una idea, recuerdo ver por allí a Nico, la musa de la Velvet Underground, a Sam Shepard, los Dead Boys, Blondie... y artistas underground, cantautores fracasados, y por supuesto proxenetas, traficantes de todo tipo... pero una vez vivías allí era agradable, aprendías lo que era la convivencia con gente diferente".

¿Por qué os fuisteis a vivir a un sitio como ese?
"En mi caso, fue únicamente porque me gustaba el restaurante. Se llamaba Dukes y la comida era bastante buena, y muy barata. Además me encantaba la atmósfera de aquel lugar, y me encontré recién llegado a L.A., conduciendo cada día para comer en la cafetería del Tropicana, así que pensé, '¿por qué no me vengo a vivir aquí?' (Risas). Unos meses más tarde Tom también decidió mudarse al Tropicana. El alquiler era también muy asequible, y para gente como nosotros estaba bien. Cuando llegamos no conocíamos a nadie allí, ¡y la primera impresión fue que era un lugar con gente muy amigable!".

Weiss y WaitsTu presencia en los primeros álbumes de Tom Waits es también notoria. en el caso de Spare Parts I & II, del álbum Nighthawks at the Diner, apareces como co-compositor. Es uno de los pocos casos donde Waits no firma en solitario. ¿Cuál fue el origen de esa canción?
"La compusimos juntos, antes de que el álbum tomase forma. Yo sabía que Tom estaba preparando un álbum en directo y que quería canciones nuevas, así que le ayudé con la melodía y después él añadió las letras, que eran, como el propio título de la canción indica, fragmentos distintos de cosas que habíamos escrito juntos. Tom los unió y los convirtió en una canción".
En su siguiente disco, Small Change, te nombra en un tema, y apareces en el subtítulo de Jitterbug Boy. La leyenda dice que el protagonista de la canción estaba inspirado en ti.
"Parcialmente inspirado en mí, y también en otro amigo nuestro que se llamaba Robert Marchese. La letra del tema está llena de bromas privadas".

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Chuck E. Weiss acaba de publicar el disco 23rd and Stout.

jueves, julio 20, 2006

Los Ángeles, años 70

belushi vs. waits - ¿Cuál fue la cosa más divertida que te ocurrió haciendo fotos?
- ¿Hay algo más divertido que una orgía en una sesión fotográfica de
Tommy Bolin? Una noche vi a Tom Waits y John Belushi peleándose por el suelo del lavabo de hombres del Roxy, en medio de un combate de wrestling. Siempre nos estábamos riendo.
Jimmy Watchell

La revista Ruta 66 publica en su número de verano (Nº229) la segunda parte de un reportaje de Jordi Pujol Nadal dedicado a la escena singer-songwriter de Los Ángeles en los años 70. Se me escapó la primera parte, pero esta segunda entrega incluye entrevistas a la escritora Philomene Long, el productor Peter Asher, el fotógrafo Jimmy Watchell, el batería Russ Kunkel y la groupie Pamela Des Barres. Además, también se hace un repaso a los principales músicos de sesión de la época y a los locales más emblemáticos de la ciudad, como The Troubadour, donde Waits consiguió su primer contrato discográfico, o el Tropicana Motel, donde vivió durante varios años en la segunda mitad de los 70:

TROPICANA (Sunset Monica Boulevard, 8585). El reverso de Laurel Canyon. Los días gloriosos del Tropicana acabaron de forma abrupta con la muerte de Janis Joplin. Cuando Waits se mudó al motel menos elegante de Hollywood, era poco más que una sombra de lo que había sido. En vez de groupies y estrellas como Jim Morrison o Andy Warwhol, ahora sólo había mórbidos melómanos obsesionados con dormir en la suite donde Janis fue hallada sin vida y tipos que si no estaban al margen de la ley poco les faltaba. Las toallas apenas se cambiaban y la piscina la terminaron pintando de negro para no tener que pintarla tan a menudo. El apartamento de Waits, dos habitaciones en la parte trasera, no desentonaba para nada con la tónica general: decenas de libros, revistas, cervezas vacías, manuscritos y portadas de discos se apilaban formando un muro que iba del piano a la nevera, de la nevera al sofá y del sofá a la cama. ¿El alquiler? Nueve miserables dólares por noche. La infinidad de leyendas que circularon acerca de la vida bohemia que el joven Tom llevaba entre esas paredes restituyeron el honor del Tropicana y volvieron a situarlo dentro del mapamundi del rock. Siguiendo su ejemplo, fueron muchos los que a lo largo de la década se establecieron aquí por más o menos tiempo. Entre otros y sin orden cronológico, Zevon, Buckingham y Nicks, Chuck E. Weiss, Rickie Lee Jones y los Heartbreakers de Tom Petty. Muy popular fue, también, el garito del Tropicana, Duke's Coffee Shop, después trasladado al lado del Whisky-A-Go-Go.

waits en el tropicana. hogar dulce hogar