lunes, mayo 25, 2009

Waiting for Waits 2009

SUSPENDIDO EL CONCIERTO DE STEVE EARLE


¡Ya está listo el cartel de la novena edición del festival Waiting for Waits!

Como sabéis, todos los artistas que participan en este festival mallorquín incluyen en su repertorio una versión de un tema de Tom Waits. Se espera que este año Steve Earle toque Down in the Hole (que aparece en su disco Washington Square Serenade), que Hot Club of Cowtown hagan lo propio con Long Way Home (incluída en su último trabajo Wishful Thinking) y que Jolie Holland interprete A Little Rain, canción que ha interpretado en directo anteriormente.

viernes, mayo 22, 2009

Sólo hay una cosa peor a que te malinterpreten

Publicaba el New York Times hace unos días el prólogo de la biografía no autorizada de Tom Waits Lowside of the Road, escrita por Barney Hoskyns. Como siempre, lo mejor que pueden hacer es leer el texto completo en inglés, pero traduzco aquí los fragmentos que me han parecido más interesantes sobre las dificultades que Hoskyns se ha encontrado a la hora de investigar la vida y obra del escurridizo Waits.

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En el año 2004 Waits lo dijo mejor de lo que nadie podría hacerlo: “Tienes que asegurarte de que la demanda es mucho más grande que tu oferta. El público es un animal salvaje. Es mejor no alimentarlo demasiado bien”.

En varios momentos a lo largo de los dos años de investigación sobre la vida y obra de Waits me tuve que parar y preguntarme a mí mismo: “¿Tengo realmente el derecho de escribir un libro sobre Tom Waits?”.

“Keith Richards me hizo llegar el mensaje de que estaría encantado de hablar conmigo sobre su colaboración con Waits en Rain Dogs y Bone Machine. Pero la oferta fue retirada sumariamente porque Tom –o más exactamente “Tom y Kathleen” (Brennan, la esposa de Waits)- habían sido informados de mi petición. La aparente perversidad de no querer que uno de los indiscutibles grandes del rock demuestre públicamente su amor y admiración me confundió. Y también me hizo pensar sobre cuál es el auténtico motivo por el que los Waits han bloqueado, bloquean y bloquearán a los biógrafos”.

“¿De qué crees que tienen miedo?” me preguntaban mis amigos. Generalmente lo que contestaba era algo así como: “No sé de qué tienen miedo. Creo que saben que no soy Kitty Kelley o Albert Goldman o J. Randy Taraborrelli – o Nick Broomfield o A.J. Weberman o Rupert Pupkin. De todas formas tampoco hay muchos trapos sucios que sacar. Waits se emborrachaba con Rickie Lee Jones y Chuck E. Weiss. Destrozaban nomos de jardín en Bel Air y se pelearon con unos policías en Duke’s Coffe Shop ¿Y qué?”. Normalmente hacía una pausa antes de añadir: “De hecho no creo que tengan miedo de nada. Simplemente no quieren que haya un libro que de alguna manera freudiana reduzca a Waits a la suma de sus experiencias vitales. Y eso en cierta forma me gusta; de hecho, siento un total respeto por ese punto de vista”.

He entrevistado a Waits en persona dos veces, y he hablado con él por teléfono en varias ocasiones. Como la mayor parte de los periodistas que han hablado con él, (me gusta pensar que) me hice bien con él. Me ha hecho reír incontroladamente. El primer encuentro fue entre el lanzamiento de dos álbumes, en el centro de Nueva York. La entrevista había sido concedida especialmente a New Musical Express, que había nombrado Swordfishtrombones el Mejor Album del Año. Fuera de la rutina de entrevistas, Waits era una compañía agradable, le tomaba el pelo a las camareras y hablaba sobre la locura diaria de su Manhattan de adopción. 
La segunda vez, catorce años después en un restaurante cerca de su casa en el norte de California, Waits estaba en mitad de una semana en la que estaba siendo interrogado por la prensa europea, y tuve la clara sensación de que estaba desgastado por la seriedad de sus interlocutores. Se soltó un poco cuando salimos a dar una vuelta por carreteras secundarias en su Coupe de Ville de 1970, pero había en él una cautela, un cansancio, que no estaban en 1985. Pensé que empezaba a notarse la lucha por aferrarse a su privacidad ante la fascinación casi religiosa que despierta cada uno de sus movimientos.

“A lo largo de mi investigación he sido consciente de que Tom y Kathleen sabían lo que estaba haciendo, aunque sólo fuese por los correos electrónicos de personas que han sentido que era su deber denegar mis peticiones de entrevistas por ellos, su manager Stuart Ross o su secretaria Jualianne Deery. Entiendo que debe ser como ser acosado, o ser amado por alguien que deseas que desapareciese”.

“Pensé que las cosas no podían ir a peor cuando un veterano periodista musical llamado “Uncle Ray” –pseudónimo de un colaborador de Creem que conoció a Waits a mediados de los setenta- decidió no hablar conmigo para “no interferir con la privacidad de Tom”. Joder, pensé. Si ni siquiera los viejos críticos de rock quieren hablar conmigo, entonces estoy realmente jodido. Pero las cosas podrían haber sido peor, por supuesto: uno de los anteriores biógrafos de Wais, Jay S. Jacobs, me dijo que la respuesta de Bette Midler a su petición de una entrevista fue amenazarle con una demanda”.

Afortunadamente ha habido mucha gente del pasado de Waits que sí han querido hablar sobre él, ya sea porque no tienen nada que perder al hacerlo o porque ni Waits, ni Brennan, ni Stuart Ross ni Jualianne Deery iban a decirles qué debían hacer.

“Creo que tengo derecho a contarte cosas sobre mis días de trabajo con Tom”, dice el saxofonista Ralph Carney, que tocó con Waits durante quince años. “Ahora es parte de la historia”.

“A menudo me acuerdo de Tom y le deseo lo mejor”, dice Bob Webb, uno de sus primeros mentores y músicos. “No pretendo perjudicarle atendiendo tu petición, aunque al parecer él piensa que estoy haciendo justamente eso. En el corazón yo mismo tengo demasiado de biógrafo e historiador como para dejar que todos estos hechos se desvanezcan sin ser registrados”.

“Estoy desconectado”, dice Bones Howe, el hombre que produjo siete discos de Tom Waits entre 1974 y 1982. “Ahora mismo no tengo ninguna manera de coger el teléfono y hablar con Tom. Me encantaría poder hablar con él sólo para preguntarle qué tal va todo. Ya sabes, ¿cómo son sus hijos? Quiero decir que, él fue a la boda de mi hija mayor. Era un poco como de la familia”.

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“Creo en los misterios de las cosas, sobre mí mismo y sobre las cosas que veo. Me gusta sorprenderme y llegar a mis propias conclusiones equivocadas.” 
Tom Waits a Mark Rowland, Musician, octubre de 1987

 “A la gente no le importa si dices la verdad o no, sólo quieren oír algo que no sepan todavía. Hazme reír o hazme llorar, no importa. Si estás viendo una película realmente mala y alguien se acerca y te dice, “está basada en hechos reales”, ¿mejora eso la película de alguna manera? No. Sigue siendo una mala película”.
Tom Waits

martes, mayo 19, 2009

Fotografía a subasta


Tom Waits ha donado otra de sus fotografías de manchas de aceite para subastarla en beneficio del programa de becas de un colegio californiano. La obra, firmada y enmarcada, tenía un precio de salida de 800 dólares y ya va por los 900. La subasta finaliza el próximo 5 de junio.

El artista empezó a fotografiar manchas de aceite tras descubrir la silueta de un caballo en la puerta de un establo. La imagen había sido grabada a mordiscos por el caballo que ocupaba la cuadra: “Después de aquello empecé a buscar imágenes fantasma en las manchas debajo de los coches. Podéis ver lo que queráis en ellas. Son las sorprendentes formas y misterios del mundo natural”. Waits, que no hace ningún tipo de retoque en las fotografías, utiliza para sus tomas negativo de blanco y negro.

Summerfield School es una escuela del método Waldorf situada en una granja biodinámica de 15 hectáreas cerca de Santa Rosa, en California.

lunes, abril 06, 2009

En la Casa Blanca

El próximo jueves 9 de abril, Tom Waits y Kathleen Brennan asistirán en la Casa Blanca a la cena que anualmente celebra la asociación de periodistas que cubren las noticias del gobierno estadounidense (White House Press Correspondents Association).

Entre la lista de invitados están también Willie Nelson, Bruce Springsteen, Lou Reed, Marilyn Manson y Paris Hilton.

Habitualmente, este evento suele ser presidido por el presidente del país.

lunes, marzo 30, 2009

Susan Borgeson. Letters Never Mailed: 32 Years of Writing to Tom Waits

Susan Borgeson acaba de publicar un pequeño libro de poemas titulado Letters Never Mailed: 32 Years of Writing to Tom Waits. En él recopila algunos de los poemas que ha dedicado a Tom Waits a lo largo de los últimos 32 años.

En el año 1977, Susan Borgeson conoció a Tom Waits mientras el músico promocionaba su disco Small Change en Eugene, Oregon. El encuentro marcó a la joven Borgeson, diagnosticada con indicios de esquizofrenia y un severo desorden bipolar que la han hecho ser hospitalizada en numerosas ocasiones.

Los beneficios derivados de la venta del libro, que puede adquirirse en Amazon, se destinarán a NAMI (National Alliance for the Mentally Ill).

domingo, marzo 29, 2009

Booker T. y Joe Bonamassa versionan canciones de Tom Waits


Una leyenda del soul y un joven bluesman versionan en sus últimos discos canciones de Tom Waits.

Según informa Mondosonoro, Booker T. Jones, una leyenda de la música estadounidense gracias a su brillante pasado en Booker T. & The MG’s, su participación en infinidad de referencias del sello Stax y por formar parte de la banda de artistas como Otis Redding, Ray Charles o Neil Young, vuelve a la primera plana de la actualidad con el que será su primer trabajo en solitario en veinte años. Potato Hole, que verá la luz el próximo 20 de abril, aparece de la mano de Anti. Junto a él, participan ni más ni menos que Drive By Truckers y Neil Young. Además de colaborar en el disco, los miembros de Drive By Truckers serán la banda de acompañamiento de Jones durante los próximos meses. Además de temas propios, Jones se atreve con canciones de Outkast o Tom Waits (Get Behind the Mule).

Por su parte, el bluesman Joe Bonamassa ha incluido una versión de Jockey Full of Bourbon en su último disco, The Ballad of John Henry.

jueves, marzo 26, 2009

Single de Glitter and Doom

Con motivo de la celebración del día mundial de la tienda de discos independiente, el próximo 18 de abril se pondrá a la venta en el Reino Unido una edición limitada de 500 singles de vinilo con grabaciones de la gira Glitter and Doom (2008).

El disco, editado por Rough Trade Records, contiene las canciones Lucinda / Ain't Goin' Down To The Well, registrada en vivo en Atlanta, y Bottom Of The World, procedente de uno de los conciertos de Edinburgo.

Por tratarse de una edición muy limitada, la compra se limitará a un ejemplar por persona.

Cincuenta tiendas del Reino Unido participan en esta promoción que incluye también la edición de singles de artistas como The Stooges, Janes Addiction, MC5 o Booker T Jones.

lunes, marzo 23, 2009

De las cloacas vino su canto

Artículo de Diego Manrique en El País de hoy.

Una nueva biografía llega al fondo de Tom Waits pese al veto del músico
DIEGO MANRIQUE - Madrid - 22/03/2009


Barney Hoskins supo que tenía problemas cuando Keith Richards se echó atrás y le informó que, sintiéndolo mucho, no colaboraría en su biografía sobre Tom Waits. Si ni siquiera un bocazas como el guitarrista de los Rolling Stones -que trabajó fugazmente con el californiano en los años ochenta- se atrevía a romper el silencio, se desvanecía la posibilidad de elaborar un retrato de Waits a partir de testimonios de los que le han tratado.

Bajo la influencia de su mujer, el músico se radicaliza en música y política

Tras rechazar hablar con Hoskins, Tom se había puesto en contacto con su círculo de compinches y conocidos, pidiendo que no participaran en el proyecto. Una orden que casi todos acataron: Waits inspira lealtad, respeto y, sí, temor (son famosas sus explosiones temperamentales, sin olvidar su predisposición a recurrir a los juzgados). Han callado antiguas novias (Bette Middler, Rickie Lee Jones), viejos asociados y hasta colegas tan distantes como Richards o Elvis Costello.

Pero el veto no ha podido evitar que se materialice un grueso tomo, Lowside of the road: a life of Tom Waits. Hoskins no es un killer tipo Albert Goldman, uno de esos biógrafos que trituran sistemáticamente al famoso buscando atraer ventas morbosas. Todo lo contrario: británico puntilloso, ha firmado memorables libros sobre el rock de California. Sus pesquisas revelan el andamiaje del mito Tom Waits y los puntos esenciales de una existencia no exenta de turbulencias.

Low side of the road traza el perfil de un chico que vivió sus primeros años en medio de una guerra doméstica, desgarrado entre una madre religiosa y un padre alcohólico, profesor de español siempre dispuesto a escaparse de juerga rumbo al cercano México. En algún momento, Waits rompió filas con su generación: rechazó la potente cultura juvenil de los sesenta y se zambulló en el mundo de los adultos, incluyendo sus decadentes locales nocturnos. Tenía una fascinación seria por los detritos de la beat generation, los románticos del arroyo que soñaban en jazz. Algunos le rechazaron airadamente: según Charles Bukowski, Tom no poseía "un solo hueso original en su cuerpo"; le resultaba obsceno tan laborioso aprendiz de perdedor. Por el contrario, un superviviente hardcore como William Burroughs le bendijo.

A mediados de los setenta, Tom Waits grababa para Asylum Records, el hogar de los cantautores dorados; era un artista de culto, con razonables ingresos. Sin embargo, prefería vivir en el Tropicana, un motel cutre de West Hollywood, dos habitaciones donde se amontonaban libros, discos, botellas, revistas porno. De gira con figuras como Ry Cooder, evitaba los hoteles decentes previstos para instalarse en el alojamiento más casposo que podía encontrar. La atracción por las cloacas llevada a la perversidad.

Cuando el personaje le está devorando, aparece el hada buena. En 1980, durante el rodaje de Corazonada, se enamora de una dramaturga de origen irlandés, Kathleen Brennan, inquilina del taller de talento que subvenciona un Coppola en la cumbre de su poder. Kathleen le retira del alcohol mientras arregla sus barullos económicos y contractuales. Se casan rápidamente y, tras pasar por Nueva York, se refugian al norte de California, en el valle de Sonoma. Adiós a la bohemia: tienen hijos y ejercen de padres.

A diferencia de lo ocurrido cuando Dylan se retira de la circulación en 1966, no simplifica su música. Bajo la influencia de Brennan, Waits se ha radicalizado en sonido, estructuras y expresión. Ya no es la simpática destilación de un beatnik arquetípico: ahora aúlla, castiga los instrumentos, amplía su abanico estilístico. Kathleen le azuza a arriesgarse, incluso en política. Desarrolla su faceta como actor secundario, generalmente con realizadores de prestigio. Ignora las convenciones de la industria musical: nada de giras promocionales, sí a caprichos como editar dos álbumes simultáneamente. La libertad por encima de todo: tras ejercer de cola de león en Island Records, mejor ser cabeza de ratón en la independiente Epitaph.

Temeroso de que se caracterice a su esposa como una nueva Yoko Ono, Waits se esfuerza en protegerla. Así, lleva su proceso creativo a la zona de sombras. Prefiere que no quede claro cuánto hay de ella en cada disco. Desvía las preguntas incómodas con alardes de excentricidad, exhibiciones muy aplaudidas por los pocos periodistas a los que concede citas. En ese proceso se menosprecia a muchos fieles de la primera época, como el productor Bones Howe. Para Barney Hoskins, la obsesión de Waits por el misterio ha desembocado en censura encubierta. Que, inevitablemente, multiplica la curiosidad por la persona que se oculta tras esos discos intimidantes.

miércoles, marzo 18, 2009

Omar Torrez en el Waiting for Waits

El próximo viernes 27 y sábado 28, Waiting for Waits lleva a Omar Torrez al Centre de Cultura Sa Nostra de Palma de Mallorca.

Este es el debut y las dos únicas actuaciones en España de Torrez, el virtuoso guitarrista de la banda que acompañó a Tom Waits en su último tour, Glitter and Doom.