Parece que por fin va a publicarse Healing the Divide, el disco que recopila algunas de las actuaciones del concierto benéfico celebrado en Nueva York el 21 de septiembre de 2003 con el objetivo de recaudar fondos para Healing the Divide, una ONG liderada nada menos que por Richard Gere y dedicada a ayudar a las zonas más empobrecidas del Himalaya.
El CD benéfico incluirá cuatro de las canciones que Tom Waits interpretó junto al cuarteto de cuerda Kronos Quartet (generalmente dedicado a la música contemporánea), y uno de sus contrabajistas habituales, Greg Cohen. Se trata de Way Down in the Hole, God's Away on Business, Lost in the Harbor y Diamond in Your Mind.
Según Waits, su participación en el evento se debe a que es "una póliza de seguro espiritual. Demonios, a mi edad, es posible que en la próxima banda que forme todo el mundo toque el arpa".
Para quien le interese, sepa que existe una grabación pirata del set completo de Waits que incluye Way Down in the Hole, Cold, Cold Ground, A Little Drop of Poison, What’s He Building in There?, God’s Away on Business, The Part You Throw Away, Lost in the Harbor, Always Keep a Diamond in your Mind y Coney Island Baby.
Healing the Divide ANTI Discurso del Dalai Lama Invocation, Gyoto Tantric Choir Nivedan, Anoushka Shankar Peace Chants, Nawang Khechong and R. Carlos Nakai The Gambia,Philip Glass and Foday Musa Suso Way Down in the Hole, Tom Waits w/ Kronos Quartet and Greg Cohen God's Away on Business, Tom Waits w/ Kronos Quartet and Greg Cohen Lost in the Harbor, Tom Waits w/ Kronos Quartet and Greg Cohen Diamond in Your Mind, Tom Waits w/ Kronos Quartet and Greg Cohen
Dentro del ciclo de cine musical que programa estos días la Filmoteca de Castellón, hoy y mañana se exhibe la película-concierto Big Time (1988). Hoy ya llegan tarde. Mañana a las 19:30 y a las 22:30 h.
Ya hemos hablado en otras ocasiones de la obra de Tom Waits como fotógrafo de manchas de aceite. Pues bien,el artista ha donado dos fotografías firmadas para una subasta en beneficio de la Summerfield Waldorf School and Farm. La puja, que va por los 360 dólares, finaliza dentro de unas 30 horas.
Ya puede reservarse en Amazon la nueva biografía The Many Lives of Tom Waits, firmada por Patrick Humphries.
El libro, publicado por Omnibus Press, tiene previsto su lanzamiento para el próximo 29 de mayo. Cuesta 13,16 libras y tiene una extensión de 400 páginas.
Patrick Humphries ya escribió en 1989 otra biografía titulada Small Change: A life of Tom Waits. Que yo sepa, nunca llegó a ser editada en castellano.
Aquí pueden ustedes descargar la entrevista y la interpretación de Lucinda/Ain't Goin' Down To The Well emitidas ayer en el programa de Conan O'Brien. Ala, a disfrutar.
La revista británica Mojo publica en su número de junio un artículo en el que artistas como Brian Wilson, Jack White, Dr. John o Chuck D hablan de sus discos preferidos. Tom Waits elige Streets I Have Walked, de Harry Belafonte (RCA, 1963).
Es un disco bello. Es una colección de canciones, nanas de Japón, Woody Guthrie, Waltzing Matilda, canciones de vaqueros, canciones judías, todo tipo de cosas. Belafonte era un gran coleccionista de canciones, al estilo de Lomax, creo. Y popularizó muchas canciones de diferentes culturas que, en ese sentido, nunca antes habían sido escuchadas. La primera vez que oí Hava Nagila era Harry Belafonte quien la cantaba.
Creo que quizás tenía trece años cuando lo escuché por primera vez, y todavía lo tengo. Definitivamente supuso un impacto. Él amaba la melodía, y yo estaba en un momento de mi vida en el que me alimentaba de eso, de la melodía misma. Sé que para los chicos, en un momento determinado, la música se convierte en un traje. Se visten con ella, y hay ciertas músicas que no se pondrían ni muertos. Pero para mí la música fue siempre una experiencia completamente interior, no una moda".
El canal autonómico catalán C33 emite esta noche a las 01:12 dentro del programa Turmix algo titulado Tom Waits: Una Veu al Fons del Bar (Tom Waits: Una Voz en el Fondo del Bar). Ni idea del contenido, aunque parece que se trataría de la reemisión de algún programa de hace años...
Informa Anti de que Tom Waits actuará el próximo viernes en el show de Conan O'Brien (Late Night with Conan O'Brien, en la NBC). El programa se grabará en San Francisco.
La revista británica Mojo publica en su número de mayo una entrevista con Tom Waits titulada What's he Building in There en la que el músico habla con Sylvie Simmons del proceso de creación de las canciones y de paso le regala a la periodista unos cuantos tomates de su huerto.
Como siempre, pueden (y deben) ustedes leer la entrevista completa en la Tom Waits Library. En cualquier caso, dejamos aquí algunos fragmentos.
"Bueno, el único motivo para escribir nuevas canciones es porque te cansas de las viejas, eso es todo. O te apetece algo que no tiene nombre, que no puedes encontrar en la tienda. Así que te vas a casa y lo haces tú mismo".
Sobre el show radiofónico de Bob Dylan. "¿Lo has oído? Oh, tío! Es el mejor. Un amigo me grabó los programas. Y es casi mejor que escuchar a Wolfman Jack, simplemente oírle a él hablar de cosas pequeñas y sobre el mundo. Y la selección de canciones - Sinatra, Johnny Mercer, Judy Garland. Todos tenemos la idea de que los compositores son puristas, que si te gusta la música folk sólo escuchas música folk, pero no es verdad. Por ejemplo, a Howlin' Wolf le gustaba Jimmie Rodgers, y a Muddy Waters le gustaba Gene Autry, no se sentaba a escuchar blues todo el día. Sería como respirar tu propio oxígeno. Tienes que encontrar nutrientes en alguna parte."
"(Cuando éramos pequeños) no nos dejaban escuchar la radio convencional. A mi padre no le gustaba escuchar nada que no fuese en español, porque él enseñaba español. Le gustaba Marty Robbins pero iba y se compraba la versión en español, la versión mariachi".
Sobre el proceso de composición con Kathleen Brennan: "Es probablemente como dos pájaros en un extraño ritual de apareamiento, levantando polvo, revoloteando, volviendo al mismo sitio".
"Cuando los ciervos quedan atrapados en un jardín se lanzan contra las vallas hasta que se matan, porque no se les ocurre darse la vuelta y salir por la puerta. Puedes intentar dirigirlos hacia la puerta, pero no irán, seguirán en la misma dirección. Yo era un poco así, sabía que necesitaba cambiar pero no sabía realmente cómo hacerlo. Y entonces me casé. Nada de lo que había hecho en la vida me había preparado en absoluto para el matrimonio (ríe). Mi mujer lo corroboraría. Pero lo hice de todas formas".
Sobre los diferentes pleitos que ha mantenido por el uso no autorizado de su música en anuncios publicitarios
"Hay una parte que es cuestión de, bueno, esto es mío, no tuyo. No puedes cazar en mi propiedad. Pero más allá de esto, es más bien que las canciones tienen un gran valor para mí, tienen un significado, y si perviertes el significado es como si dijeras 'mientras disfrutas de esta canción y de todos los ricos, cálidos, delicados y tiernos recuerdos de lo que esa canción significa para ti, quiero que pienses en papel higiénico y lo compres'. Bob Dylan hizo un anuncio de ropa interior, y tengo que decir que me desconcierta. Probablemente estaba intentando disipar todos los mitos que tenemos sobre él, coger tu idea de él y hacerla pedazos. Pero mucha gente opina que 'Hey, de todas maneras es sólo un producto, una canción, así que puedo venderla a tantas personas como pueda y de todas las maneras que pueda".
"Mi madre lo suelta continuamente: "mi hijo es músico". Lo dice cuando hace cola en el cine, se gira y le dice a completos desconocidos, "mi hijo es músico". Estamos en una tienda de discos y grita, "este es mi hijo, ha venido a comprar discos, y hace música, de hecho tiene su propia cubeta aquí!' Jesús mamá! Basta".
"Cuando era niño quería ser un viejo. Ahora que soy viejo y mis hijos se hacen mayores, creo que me gustaría ser un niño".
Nota de Pedro Fernández Mouján para la agencia de noticias argentina Telam (8 de abril de 2007).
Una breve pero magistral clase del oscuro maestro Tom Waits
Con una escenografía de bares, burdeles y borrachos, el músico norteamericano dio una Master Class para 900 personas en el teatro Presidente Alvear, en el marco del IX Buenos Aires Festival Internacional de Cine (BAFICI).
Eran las ocho de la noche y el músico norteamericano Tom Waits (sombrero, jeans y saco) interpretó junto a un pianoTom Trauberts Blues, la canción con la que cerró ayer la Master Class que ofreció para 900 personas en el teatro Presidente Alvear, en el marco del IX Buenos Aires Festival Internacional de Cine (BAFICI).
El más ilustre de los visitantes de la muestra, que comenzó el 3 de este mes debió sortear antes, con elegancia, picardía y mucho humor, la excesiva arrogancia de sus entrevistadores a los que vapuleó con altura en un par de ocasiones y ante los que se las ingenió para dejar algunas perlas de su pensamiento.
Pero más allá de estos percances, el genio, la frescura y la sensibilidad de un Waits desacartonado y rápido de reflejos, permitió al público vislumbrar algo de la creatividad de uno de los músicos más interesante de la canción norteamericana de las últimas décadas.
"Vivir en Estados Unidos tiene sus ventajas, uno puede subirse al auto, tomar una ruta y manejar cuatro días seguidos sin caerse al mar, uno sueña mientras está en el camino y la clave es con quién compartís el viaje", aseguró Waits para hablar de su afición a las carreteras, uno de los tópicos de sus canciones, con su oscura escenografía de bares al margen, burdeles y borrachos.
Por otra parte, y respecto de los cambios que hubo en su carrera musical, signada por una búsqueda constante, el creador de discos como Bone Machine y Alice, aseguró: "En determinado momento uno se vuelve complaciente con su trabajo, por eso de tanto en tanto hay que romper con uno mismo y buscar por otro lado".
Acaso en el mismo sentido y en otro momento de la charla de 90 minutos aseguró: "Cuando uno quiere hacer su propio camino no lo piensa como un negocio, sino para ampliar la geografía mental de uno mismo" . Al hablar sobre cine y música (canciones suyas aparecen en más de 50 filmes e hizo la banda de sonido de cintas como Una noche en la Tierra, de Jim Jarmusch, y Golpe al Corazón, de Francis Ford Coppola), Waits destiló todo su ingenio.
"Lo más común es que cuando el director está cansado, se le acabó la plata y no sabe cómo terminar la película te llame a vos y te pida que lo arregles todo con una canción; aunque a veces es distinto y la canción es como un ingrediente que engarza a la perfección con el filme", remarcó.
Respecto de Jack Nicholson, con quien trabajó en El amor es un Eterno Vagabundo, del argentino Héctor Babenco, dijo: "El es muy generoso, da mucho en un rodaje porque quiere que la cosa funcione para todos, es como un padrino, le da una cierta dignidad al set".
Por otra parte se refirió a Coppola y lo calificó como uno de los grandes de la historia del cine, y en el mismo sentido se refirió al poco éxito comercial de un filme como La Ley de la Calle y a la importancia que tomó después.
"Cuando hacés algo innovador es como cuando uno abre una puerta que estaba cerrada para todos -explicó-, entonces la multitud empieza a pasar y te tira al piso, te deja aplastado, pero después te parás, pensás un poco y decís: ’Yo abrí esa puerta’".
También habló sobre el escritor William Burroughs con quien colaboró en la obra teatral The Black Rider, dirigida por Robert Wilson. Su definició provocó una carcajada general: "Al él sólo lo fascinaban tres temas: armas de fuego, insectos y reptiles, si hablabas de eso le caías bien y parecía que le gustabas pero en realidad lo único que le gustaba era hablar de armas de fuego, insectos y reptiles".
Respecto de lo que es estar de gira con una banda, Waits, que aseguró que en la actualidad sólo hace tours pequeños de no más de dos semanas, sostuvo: "Estar de gira no es como viajar, en un gira no ves mucho más que al chofer, la habitación del hotel y el backstage".
Para el final quedó lo mejor de la noche, Waits se sentó al piano de cola sobre el escenario y cantó, con su voz aguardentosa, única, profunda, como salida de todos los bares de la Tierra, una canción que hizo para los filmes El Tigre y la Nieve, de su amigo Roberto Benigni (con quien trabajó en Bajo el Peso de la Ley) y Tom Trauberts Blues.
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Crónica de Gaspar Zimerman aparecida en el diario argentino Clarín el pasado 8 de abril.
Tom Waits: la clase de un músico de culto que cautivó en el BAFICI
El furor festivalero que despertó la presencia de Tom Waits sólo se justificó al final de lo que había sido anunciado como una "clase magistral", cuando el cantante estadounidense se sentó al piano e interpretó —sí, magistralmente— dos canciones. Lo que sucedió durante la hora y cuarto previa en el marco del 9º Festival de Cine Independiente fue, en realidad, un reportaje abierto que resultó casi tan incómodo para el cantante como para sus entrevistadores, los periodistas Martín Pérez y Mariana Enríquez.
Encorvado, íntegramente de negro, con su característico sombrero a cuestas, Waits entró ovacionado al escenario del Teatro Alvear. Así, ensayó un "hola" en español y se ubicó en el living —un sillón negro, otro blanco, una mesa ratona con bebidas— armado para su conversación con los periodistas. Enseguida apareció la tirantez: criticó a dos de las tres primeras preguntas por ser demasiado generales. Festejado por las carcajadas de los fanáticos, desde entonces dedicó gran parte de la charla a bromear.
Entre chistes e ironías, pudieron rescatarse algunas frases. Por ejemplo, sobre su trabajo como actor en 25 películas: "No me considero un actor. Me gusta trabajar en películas, pero son muy caras y muy difíciles de hacer, por lo que, si no te gusta tu papel, a la mitad del rodaje te querés matar. Hubo películas en las que pensé: me moriría antes de decir esto, no es gracioso y no va a ser gracioso porque yo lo diga". O sobre las canciones que compuso para cine: "A veces quieren que arregles una película con una canción, y eso no se puede. Otras veces, una canción puede iluminar un filme. No sé cómo funciona".
También contó anécdotas de celebridades (FrankZappa, Jack Nicholson, Keith Richards, William Burroughs, Francis Coppola), y opinó sobre las versiones de sus canciones hechas por Johnny Cash ("después de eso tenés que encontrar una razón para vivir") y Rod Stewart ("aprendí que hay que ser educado y decir que por lo menos tiene buen gusto en el material que elige"). Hasta que se sentó al piano y, con You Can Never Hold Back Spring y su clásico Tom Traubert's Blues, dejó con ganas de más a una audiencia eufórica. Ojalá que vuelva, pero a cantar mucho más.
El premio consuelo: verlo en la puerta
El chofer deslizó la puerta corrediza de la combi bordó. Waits bajó un pie y con la mano opuesta, sacó una cámara filmadora. En simultáneo, Waits filmaba al público y el público lo ametrallaba a fotos a él. Afuera del teatro Alvear, vallas de por medio, los que se quedaron sin entradas, aullaban "We love you Tom".
Algunos se apostaron en la puerta del teatro desde la madrugada. 901 fanáticos consiguieron su entrada gratuita, a una por persona. Pero, según los organizadores, otros 3.000 no. De ellos, unos 300 hicieron guardia en la puerta para ver, premio consuelo, la clase magistral a través de una pantalla. Los que se quedaron, rezaban para que Waits se despachara en el piano.
Hubo una troupe de músicos y cinéfilos reconocidos que tuvieron su lugar reservado: Iván Noble, el español Nacho Vegas, las actrices Rita Cortese y Mercedes Morán. También estuvieron el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, y la ministra de Cultura, Silvia Fajre. Como uno más del montón, Horacio Fontova, hizo cola desde las 7 para retirar su ticket. Afuera había también quienes ofrecían pagar hasta $ 200 por una entrada.
¿A qué fueron? Así lo resumieron sus seguidores: "Ver a un tipo que sabe conjugar la actuación con la música es un lujo que pocos podemos tener", decía Gabriel Insaurralde. Diego Mosner, otro fan, explicó: "Vinimos a ver como Waits expresa, a través de sus palabras, la sensibilidad que muestra en sus discos y en sus actuaciones".